sábado, 17 de junio de 2017

Otra vez sobre la limpieza del río


Mantener limpio el Iro se está convirtiendo en algo formalmente utópico ● La imagen muestra la degradación del cauce, pero también la falta de civismo



IRO XXI | Chiclana

A estas alturas en el dilatado cómputo de las necesidades de la ciudad, la limpieza de nuestro río Iro, extraordinaria al principio y luego continuada en el tiempo, se está convirtiendo en algo formalmente utópico : algo que sería muy positivo para la ciudad pero muy difícil, imposible de llevarlo a la practica. 

Los que defendemos la necesidad imperiosa de acometer la tareas de limpieza por el bien de la ciudad y la imagen de sus ciudadanos, además de otras muchas miles de razones, nos vamos sintiendo como unas figuras quijotescas, pidiendo algo que al parecer de algunos es inalcanzable. 

El Grupo Iro XXI, aportó una serie de propuestas al tan cacareado y anhelado plan Edusi, que la mayoría de ellas no fueron recogidas en el documento final enviado para su posible y negada aprobación. 

Entendemos que como vamos a tener credibilidad en nuestras peticiones ante foros foráneos a nuestra ciudad al pedir ayudas para la Regulación Hidráulica que garantice la evacuación de aguas en caso de grandes avenidas si no somos capaces de garantizar con nuestros propios medios, al menos la limpieza del tramo urbano. 

Poca atención y financiación podemos pedir fuera si somos nosotros los primeros, los mas interesados, los que tenemos abandonado al rio hasta en sus mas pequeños aspectos. 

Justificamos nuestra petición, pues pensamos que es el rio la pieza más fundamental en el desarrollo urbano de la ciudad, la que verdaderamente da origen a su emplazamiento como ciudad y la que puede garantizar la existencia de tan rebuscado y anhelado Centro. Evidentemente el rio Iro, sus márgenes y entorno en esencialmente el centro de la ciudad. Es sin lugar a dudas por donde más personas cruzan, es la zona más visible y visitable por parte de la ciudadanía. Siendo en estos momentos la zona más degradada y en estado de abandono, tanto en su cauce, como en sus riberas naturales, como en las edificaciones aledañas que no cumplen la legislación de costas ni tienen el mínimo plan de recuperación de estos espacios ocupados al suelo de carácter público por la Ley de Costas. 

La imagen que hoy os mostramos no solo demuestra la degradación del cauce, sino la falta de civismo por parte de muchos, que aprovechan su tiempo para hacerse los graciosos o graciosas tirando al cauce las cosas más inverosímiles, además de gran cantidad de basuras, las papeleras cercanas escasean, aunque a veces son estas mismas las que aparecen destrozadas en el cauce junto a ruedas carritos, paraguas, etc, etc. 

Sería necesario propiciar un sistema fácil que pudiera recoger esa basura añadida y que tanto daño hace a la buena imagen del chiclanero con cierta facilidad, enganchándolas desde las riberas y atrayéndolas hacia ellas con el fin de que no perduraran en el lecho durante tanto tiempo que parece transformarse en un estercolero. 

Si cada año, después de la temporada de lluvias, sometiéramos al rio a una limpieza general del cauce liberándolo de todos los vertidos y acopios de tierra que hubieran trasladado las lluvias cada temporada, sería posible que la misma acción de la mareas en los períodos secos que son los más largos, contribuyera a la limpieza continua de cualquier basura añadida y se conseguiría la entrada natural de mayor cantidad de peces y aves en su búsqueda, que darían un aspecto mas agradable y natural a nuestro río. 


¿SABÍAS QUE?
  1. Seguro que algún día podremos ver, como a través del río utilizado como vía de comunicación se establecen líneas de transporte entre Chiclana y Sancti-Petri, con embarcaciones de pequeño calado y explotadas como concesiones administrativas. Mucho mas en cuanto que el desarrollo de Sancti-Petri, traería grandes problemas de accesibilidad para vehículos por carretera. 
  2. Como desarrollo turístico y natural para el Parque Natural, el paseo por el caño de Bartibás con acceso al Centro de Recursos ambientales, a la salina aún en explotación de la margen enfrentada, así como el posible acceso al muelle de Bartibás y a su Molino de mareas, también serán lugares de gran interés turísticos y económicos.

Leer en EL PERIÓDICO DE CHICLANA. Nº 88. Pág. 21

sábado, 3 de junio de 2017

Otra oportunidad perdida para nuestro río Iro




Chiclana vuelve a ser excluida en la segunda convocatoria de la EDUSI


IRO XXI | Chiclana

Leemos en estos días que Chiclana no ha sido seleccionada, de nuevo, para recibir ayuda alguna en la segunda convocatoria de las Estrategias de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado (EDUSI), detrás de este acrónimo tan llamativo, lo que se esconden son importantes ayudas económicas a las ciudades europeas, con el objetivo de “Europa 2020”, promovidas por el Programa Operativo de Crecimiento Sostenible FEDER (Fondos Europeos de Desarrollo Regional) 2014-2020.

“Europa 2020” es la estrategia de crecimiento inteligente y sostenible que se ha marcado la Unión Europea, considerando que hay que desarrollar en las poblaciones un modelo de desarrollo sostenible que integre los ámbitos sociales, económicos y ambientales. Dando prioridad a que este crecimiento inteligente se dé con el desarrollo de una economía basada en el conocimiento, la innovación y el uso eficaz de los recursos, además de la integración y cohesión territorial y social, con el objetivo prioritario de alcanzar un alto nivel de empleo.

Para que las ciudades pudieran participar en estas convocatorias competitivas de financiación organizadas por la Unión Europea era necesario presentar un Plan Estratégico Sostenible e Integrado. Quizá lo primero que había que tener claro es qué es un Plan Estratégico. Entre las diferentes definiciones que hay de estrategia, una de las más claras sería: “Una estrategia es un conjunto integrado de decisiones que posicionan a una entidad para obtener mejores resultados en el largo plazo”. Para llegar a confeccionar un buen Plan, de forma muy resumida, habría que dar los siguientes pasos: recopilar, analizar, diagnosticar y programar actuaciones que resuelvan de forma global e integradas las principales problemáticas detectadas.

Quizá la clave de un Plan Estratégico es que tenga un “hilo conductor” que todo lo que se aporte tenga un relato reconocible y coherente. Qué mejor “hilo conductor”, qué mejor elemento de conexión de muchas las problemáticas planteadas que nuestro Río Iro. Los temas planteados en el Plan Estratégico presentado, han sido de hecho: centro arqueológico-fenicio, rehabilitación de viviendas de la zona de El Castillo, rutas turísticas conectando cuidad con espacios naturales, estación intermodal de transporte, mejora paisajística de Huerta Mata, carriles bicis, centro de recursos medioambientales. Estos han llevado el peso específico del Plan Estratégico presentado y todos estas situaciones tienen como elemento común el río de Chiclana.

Sobre la necesidad de haber planteado un ambicioso complejo arqueológico en torno al yacimiento fenicio del cerro del Castillo y su conexión con el río Iro, a través del solar municipal de la avenida de Reyes Católicos –antiguo cementerio, depósito de autobuses y actual almacén de herramientas y materiales de las obras del tranvía–, se habla mucho pero no se plantea nada definitivo. Es necesaria la puesta en valor definitivamente de los restos fenicios en la nave de la calle del Castillo, como de los restos enterrados en el solar de enfrente –construyendo la cubierta necesaria para la autorización de las excavaciones–, adecentar el entorno de la zona, proponer nuevas excavaciones para aumentar el patrimonio arqueológico, conectar la zona más antigua de la ciudad (restos arqueológicos) con la más moderna (tranvía) mediante un edificio singular donde se incluya un centro de interpretación del río Iro y de los restos fenicios, con pasarelas, miradores hacia el río, zona de esparcimiento y atractivo turístico. Crear un barrio de obligada visita por los turistas que visiten Chiclana, donde se realicen actividades culturales y de ocio relacionadas con el ambiente arqueológico, regenerar la trama urbana, rehabilitar viviendas, poner en valor locales, comercios y hostelería. En definitiva, favorecer el tejido comercial y empresarial.

La creación de rutas turísticas conectando la ciudad y espacios de interés, entre otras zonas, como la conexión con la Costa o rutas vinícolas, desde las bodegas a los viñedos, también cabría la obligación de de conocer el entorno medioambiental del río, desde las marismas y salinas, incluido el Centro de Recursos Medioambientales “Salinas de Chiclana”, hasta, a través de su curso, llegar a los campos de Medina.

Los márgenes del río, en distintas zonas de su paso por la trama urbana también necesitarían un replanteamiento general, con una intervención importante y ambiciosa en la Alameda del Río, las actuaciones urbanísticas 2-AA-06 previstas en el PGOU, así como cualquier otra que favorezca la visualización del curso del río. 

En definitiva, otra oportunidad perdida para nuestro río Iro.


sábado, 20 de mayo de 2017

Historias del “Puente Chico” (I)

Puente de madera existente sobre el río Iro a principios del siglo XXI,
también conocido como "Puente Chico".

El río Iro tuvo, al menos desde principios de siglo XIX, una pasarela de madera conocida como “Puente Chico”, nombre que heredó el inaugurado en 1928, desaparecido tras la riada de 1965. 


IRO XXI | Chiclana 

Desconocemos con exactitud desde cuando existió sobre el río Iro un denominado “Puente chico”. Posiblemente, desde antes del siglo XIX. Las referencias históricas confirman que, al menos, ya existía con ese nombre una pasarela en agosto de 1810, cuando el ejército napoleónico entra en Chiclana. Francisco Manjón Rodríguez refiere en su Memoria histórica descriptiva de la capilla de Santana (1870) cómo, tras la salida de los franceses a principios de 1813, los mandos de las tropas constitucionales españolas ordenaron a las autoridades de Chiclana destruir los fuertes construidos por los invasores –además de las ruinas del castillo de Liro, la ermita de Santa Ana y el molino de Hormaza– y utilizar su madera para la reconstrucción de los “puentes Grande y Chico”. Y así debió de hacerse. Porque apenas cinco años después, en octubre de 1818, en el “Diario Mercantil de Cádiz” aparecía un aviso que comunicaba lo siguiente: “En Chiclana se vende a voluntad de su dueño una hermosa casa con otra a la espalda, con comunicación y para desahogo, situada en la orilla del río en la Banda, frente al Puente chico”. 

Más que puente, era un pontón de madera. En el Archivo Histórico Municipal hay un descriptivo expediente fechado en 1840, sobre “las obras necesarias para construir la parte del Puente Chico de madera arruinado y reparación de lo que ha quedado”, firmado por el secretario del Ayuntamiento constitucional. Y corresponde a lo que describe el periódico “La Palma” en marzo de 1854: “Un puente chico de madera de una vara de ancho”. Es decir, apenas un metro, 83,5 centímetros para ser exactos. Una pasarela sobre pilares, también de madera, muy frágil, que padeció notablemente los embates de las riadas y que debió ser reconstruido constantemente, como sucedió en 1890. “Una horrorosa tormenta, acompañada de torrenciales lluvias, como no se recuerdan desde hace más de cuarenta años, destrozó el Puente chico, recién construido este verano, y los restos fueron encontrados en el sitio que llaman Albinas”, según se lee en el periódico “El Guadalete”, en la edición del 7 de noviembre de 1891. 

La fotografía de principios del siglo XX que muestra este Puente Chico de madera debió corresponder con el que en 1916 volvió a ser arrastrado por las aguas. “En Chiclana se hundió el puente de madera que unía los populosos barrios divididos por el río Iro”, decía “El Liberal” en la edición de 16 de marzo. Otra vez sucedió en el 9 diciembre de 1920. “El río Iro, al desbordarse, ha destruido, además, los dos puentes, dejando interrumpidas las comunicaciones con Algeciras y el campo de Gibraltar”, informaba “El debate” el 10 de diciembre. “El algunos sitios de la ciudad –añade–, las aguas alcanzaron un nivel de seis metros”. O, como dice otro periódico, “La Libertad”, sobre esa inundación de 1920: “No se recuerda nada igual. Las aguas entraron en numerosas casas y bodegas, destrozando los muebles y enseres, y arrastrando hacia el mar numerosas botas de vino. También está destruido el Puente chico”. Esa vez, el daño sería irreversible. Fue el último “puente de madera”. 

Poco después, el 8 de junio de 1923, el Ayuntamiento –siendo alcalde Agustín Escobar, que apenas estuvo nueve meses en el cargo– ya plantea la construcción de un puente “que facilite el paso de una parte a otra de la población, en el sitio donde estuvo instalado el puente de madera conocido como Puente Chico”. El concejal Antonio Andrade Polanco fue quien presentó la iniciativa. En “El Noticiero gaditano” es posible seguir la secuencia de aquel “proyecto de construcción de una pasarela sobre el río Iro”, que fue su denominación oficial, firmado por el ingeniero de la armada José de Aguilar. “El señor Pinillos –dice la edición del 12 de mayo de 1926, en referencia al alcalde Sebastián Martínez de Pinillos y Bel– va a acometer en cuanto los fondos lo permitan la reconstrucción, probablemente de cemento armado, del Puente Chico, obra de gran necesidad para la unión del barrio de la Banda y el Lugar”. Y así fue. “Una pasarela de peatones con carácter estable de elevado orden técnico y ornamental, dotando al lugar donde se emplaza de gran belleza de conjunto”, escribiría el ingeniero Aguilar en la memoria del puente, inaugurado en 1928 y que en 1965 fue derribado por los daños de la riada y el ensanchamiento del cauce del río. El puente que nadie olvida. 


¿SABÍAS QUÉ? 
  1. En octubre de 1926, al perforar una de las orillas para construir el puente de cemento armado, se encontró un manantial de agua potable, que, por medio de potentes bombas, se necesitó agotar. 
  2. “El Noticiero gaditano” dijo mientras se construía la nueva pasarela en 1926: “La altura rebasa sobre los pavimentos de las dos alamedas; lo suficiente, para que en caso de una arriada, no llegue el agua al piso del puente; antes se desborda el río al pueblo, que arrastrar al puente, y como éste no tiene más que las pilastras de cabezas; la corriente del río, por fuerte que sea, no le afecta nada, ya que su único ‘ojo’ deja pasar todo el caudal de agua”. 
  3. Junto al puente se inauguró también en 1928 una alameda en la calle Carmen Picazo, cuyo jardín era obra de Antonio Sardá. “Un conjunto de depurado gusto”, según la prensa, entre descripciones de araucarias, celindas o cinerarias. 
  4. El proyecto incluía otro jardín donde había estado el primitivo teatro –también de madera–, dedicado a Antonio García Gutiérrez y que igualmente se llevó la inundación de 1920. Ahí mismo se volvió a construir el nuevo casi treinta años después, que se inauguró en 1959. Y las aguas también se llevaron por delante el 19 de octubre de 1965. 

sábado, 6 de mayo de 2017

El Tren-tram cruza sobre el río


Su línea serpentea por la marisma, entre las poblaciones de Chiclana de la Frontera y San Fernando


IRO XXI | CHICLANA

Entre el considerable anecdotario que se adjudica a nuestro popular convecino interfecto Curro “Jaramago”, se cuenta una que aconteció en el año 1936, poco antes de que comenzara nuestra Guerra Civil. Se encontraba el monumento con el busto del ilustre dramaturgo D. Antonio García Gutiérrez a punto de inaugurarse, por lo que la escultura se hallaba fugazmente cubierta con un gran paño. El lugar que se había elegido para su colocación era la antigua plazuela de Pizano, frente al Casino Chiclanero y al parecer el rostro de la escultura miraba hacia el edificio del Casino. Hoy aquella plazuela es solo un pequeño ensanche que forman la confluencia de la calle “De La Vega” con la calle de “La fuente”, y el edificio del Casino ha pasado a ser utilizado como Biblioteca Municipal. Pasando junto al llamativo emplazamiento, nuestro convecino que iba, como casi siempre, un tanto ajumado, quédose contemplando el monumento en el que pudo leer la placa del mismo, donde se trataba de inmortalizar al ilustre dramaturgo, pero no pudo ver su rostro al estar tapado, por lo que mirando al paño que cubría el busto, sentenció : “Ajú, D. Antonio que de cosas te quedan que ver cuando te quiten el saco”.

Cuantas cosas le quedan por contemplar al novedoso Tren-tram, durante sus paseos recurrentes y diligentes, atravesando la ciudad, durante muchos, muchos años. Está inevitablemente predestinado para conocer tanto los periodos de crecimiento y desarrollo que pudieran acontecer, en Chiclana, como los de disminución y retroceso que también puedan devenir con los malos tiempos. Estas instalaciones, estas infraestructuras, siempre se realizan con espíritu y vocación de perdurar a través del tiempo.

A partir de ahora la nueva traza figurará en los mapas de carreteras y geográficos de la provincia como una nueva línea que serpentea por la marisma entre las poblaciones de Chiclana y San Fernando a la espera de su posible ampliación.

Lo innovador de la maquinaria de este tren-tranvía, es el estar dotada de los mecanismos suficientes para poder funcionar dentro de la red ferroviaria, ferrocarriles de Renfe, con el cumplimiento específico de su normativa, como de funcionar con forma tranvía al entrar en las ciudades.

En los tramos interurbanos el modelo permite funcionar como el ferrocarril tradicional, llegando a velocidades de 100 kilómetros por hora

Este sistema mixto fue pionero en Alemania y se desarrolló durante la decena de años que van de 1980 a 1990. En España ya está en servicio el nuevo sistema de tren-tranvía en Alicante, en el TRAM Metropolitano, en principio desde la ciudad de Alicante hasta Denia.

El próximo en ponerse en servicio, será el llamado Tren-tram metropolitano bahía de Cádiz. No obstante lo innovador de este servicio, la idea de unir Chiclana con San Fernando mediante una vía que a su vez conecte con la red general de ferrocarriles es una posibilidad que se lleva reflexionando desde hace muchos años y que se ha podido resolver en la actualidad mediante un sistema novedoso gracias a los avances tecnológicos de los últimos años.

Si ojeamos la página web “Euroferroviarios.net”, podremos leer que “existió un proyecto de 30 de Septiembre de 1.888 para establecer una vía estrecha entre S. Fernando y Chiclana enlazando con la vía ancha de Puerto Real a Cádiz, del que era concesionaria la sociedad de “Aguas Potables de Cádiz”.


¿SABÍAS QUÉ?
  1. La tensión de la catenaria en el tramo tranviario, de Chiclana a Río Arillo, es de 750 voltios en corriente continua. En el ferroviario lo es de 3.000 voltios en la misma corriente.
  2. La unidad que en la actualidad está haciendo pruebas técnicas para su entrada en servicio, tiene cuatro puertas, utilizables las cuatro en la zona tranviaria y tan solo dos en la zona ferroviaria.
  3. El puente de la Pepa en Cádiz, tiene reservada la plataforma necesaria para el paso de este tranvía. Por lo que parece lógico pensar que la primera ampliación del metropolitano será hacia Puerto Real y Puerto de Santa María.

  

sábado, 22 de abril de 2017

Las marismas del Iro



Sus aguas, a través de un complejo sistema de compuertas, alimentan el mágico escenario de esteros anejo


IRO XXI | CHICLANA 

Las aguas del río Iro, bien directamente o bien a través de los canales que parten del cauce principal, alimentan el sistema de esteros anejo, cuya supervivencia depende de la renovación periódica de sus aguas – a través de un sistema de compuertas - siguiendo la dinámica de las mareas. Se establece así entre el río y sus esteros una unidad tanto ecológica como fisiográfica, originando el paisaje característico de las marismas gaditanas.



A pesar de su extensión, las marismas son espacios poco conocidos y peor valorados por la mayoría de la población; puede que una de las razones sea la aparente monotonía y artificialidad de éste paisaje.

En efecto, el espacio se encuentra parcelado con numerosos canales de agua paralelos, separados por estrechos muros de tierra grisácea y cubiertos de una rasa vegetación. Esta distribución de la interfase tierra-agua le confiere un aspecto rectangular, simétrico y poco atractivo. Éste es un paisaje artificial, resultado de la interacción del hombre con el medio con el fin de extraer sus recursos. Aunque estos recursos, básicamente la sal y el pescado, han sido explotados desde los primeros asentamientos, la transformación radical de la marisma chiclanera ha ocurrido especialmente en los dos últimos siglos: la rentabilidad de la sal durante el siglo XIX estimuló la roturación de gran parte de la marisma, que hasta entonces había permanecido casi inalterada.

La construcción de salinas provocó una parcelación del espacio, ya que para obtener la sal es necesario canalizar y regular el flujo de agua, de manera que en su largo y sinuoso recorrido aumente progresivamente su grado de salinidad hasta llegar a los cristalizadores dónde finalmente precipitará, por evaporación, el mineral.

Esta distribución del espacio se ha mantenido cuando el abandono de la actividad salinera reorientó la explotación de las salinas hacia la acuicultura. Además ha sido necesario excavar y dragar los canales para aumentar su profundidad, con lo que al mismo tiempo se elevan los muros que cuadriculan el paisaje, que se convierten así en la línea del horizonte y obligan a buscar alguna elevación para poder apreciarlo.

Se trata sin embargo de un paisaje de una extraordinaria originalidad, único, de carácter multisensorial. A la sensación de libertad que provoca un horizonte tan amplio, únicamente punteado por alguna casa salinera, se suman las impresiones provocadas por el viento, los olores de algas y fangos, la espectacular aunque fugaz floración primaveral, los juegos de la luz reflejada en las láminas de agua, las evoluciones de las bandadas de aves, los sonidos,… 


¿SABÍAS QUÉ?
  1. En contraste con éste paisaje simétrico, en los retazos de marisma que aún conserva características naturales, desaparece toda regularidad; la marisma natural es una anárquica red de caños e isletas, en la que el limite agua-tierra fluctúa ampliamente en función de las mareas, manteniendo el paisaje en continuo cambio. En el entorno de la desembocadura del Caño Sancti Petri, Chiclana conserva una de las mejoras muestras de marisma natural de toda la Bahía.
  2. La acuicultura de explotación intensiva practicada en algunos esteros puede provocar una degradación del paisaje marismeño: la ampliación y aterrazamiento de los muros para permitir el paso de maquinaria y la eliminación de cualquier resto de vegetación natural contribuye a empobrecer el paisaje y constituye un atentado visual.
  3. Las marismas están consideradas como uno de los ecosistemas de mayor productividad de la Biosfera. En nuestras marismas, la abundancia de nutrientes, la frecuencia de días soleados y alta iluminación, las temperaturas moderadas y la frecuente renovación del agua, permiten el establecimiento de ecosistemas con una elevada biomasa.
  4. Las marismas que bordean la Bahía constituyen el núcleo central de las 10.000 Ha del Parque Natural Bahía de Cádiz. De ellas, casi 3.000 Ha pertenecen al término de Chiclana.

domingo, 26 de marzo de 2017

El Iro andalusí y la Cora de Sidonia

Un anafe de época almohade.

El río siguió siendo bajo la dominación musulmana un importante vía natural de acceso, comunicación y transporte entre la costa de Sant Batar (Sancti Petri) –punto intermedio de atraque entre Algeciras y Sevilla, según el geógrafo al-Idrisi– y la campiña.


IRO XXI | CHICLANA

En el glosario de acontecimientos, historias, anécdotas, imágenes y otras muchas cuestiones relativas a nuestro río, faltaba hablar de aquellos siglos que Domingo Bohórquez denominó “oscuros”, debido a la falta de documentos y a la existencia de escasos restos arqueológicos. Estos corresponden al periodo de tiempo que en Chiclana transcurre entre la Antigüedad Tardía y el Medievo. Solo el paso del tiempo y el desarrollo de diferentes investigaciones hanpermitido recabar datos para ir hilvanando la historia del Iro andalusí. 

Por aquella época, Chiclana pertenecía a la Cora de Sidonia que, como gran parte de la provincia de Cádiz, formaba parte de la nueva ordenación político-administrativa de Al Andalus y surgió con la invasión del Islam. En ella destacaban ciudades preislámicas importantes como Jerez, Cádiz, Medina Sidonia, Arcos, Calsena y algunos centros menores o aldeas llamados iclim, relacionados con algún castillo o población destacada. 

Un candil, también almohade.
El Iro, según los testimonios de la época, sigue apareciendo como lo había hecho hasta entonces, como importantevía natural de acceso, comunicación y transporte entre la costa y la campiña. De ahí que la desembocadura del caño de Santi Petri, el denominado estrecho de Sant Batar, sea mencionado en el siglo XII por el geógrafo ceutí al-Idrisi como punto intermedio de atraque entre Algeciras y Sevilla. El precio almohade hallado en la playa de Lavaculos sería uno de tantos barcos que surcaron el mar y se adentraron por el río Iro.

Además, la existencia del río marca la organización del territorio y la distribución del poblamiento. Las principales aldeas o explotaciones rurales halladas, las de la Mesa y El Castillo, se localizan en la margen izquierda del mismo, en puntos estratégicos o promontorios que dominan el entorno, rodeado de ricas tierras de labor, muchas dedicadas a cultivos de secano y otras de regadío, caso de las huertas.

Ilustración de un barco de época omeya.

Las investigaciones arqueológicas realizadas permiten hablar de un importante poblamiento almohade, que puede situarse cronológicamente entre el siglo XII y XIII d.C., cuya razón de ser no es otra que la explotación agrícola-ganadera de las ricas tierras de labor de la vega del río, cuyos campesinos dependientes del estado islámico, cumplirían con la tributación o renta impuesta.

En las excavaciones se ha observado la existencia de torres, viviendas, silos o depósitos de almacenaje, vajillas cerámicas de cocina y de mesa, además de restos de animales (ovejas, vacas, cabras), peces y mariscos. La cantidad de monedas recuperadas (dírhems) parecen ser el testimonio fehaciente de la importancia de estas aldeas como lugares de producción, almacenaje, redistribución y transporte. 


¿SABÍAS QUÉ?
  1. Las vajillas cerámicas recuperadas en La Mesa y en el Castillo son numerosas y están formadas por los típicos recipientes almohades: candiles, orzas, lebrillos, anafes, marmitas, cazuelas, ataifores
  2. Ya los almohades jugaban al ajedrez. En el Cerro del Castillo en el interior de uno de los silos excavados se recuperó una pieza tallada en marfil
  3. Gran cantidad de cerámicas almohadas se han hallado en la zona de la alambraba de la Loma del Puerco y en un pecio dela playa de Lavaculos, en Sancti Petri. 
  4. Algunos historiadores, basándose en la toponimia y en las aldeas mencionadas en el repartimiento de Vejer han identificado el iqlim de Benafocín con el asentamiento de la Mesa en Chiclana. Con respecto al nombre Benafocín podemos decir que se trata del nombre de un grupo familiar formado por un primer elemento /bani/ “poblado de los hijos de”, seguido de un nombre propio que puede deducirse de la grafía castellana como /Husayn/ es decir, “poblado de los hijos de Husayn”.
  5. La desaparecida torre del castillo de Alonso Pérez de Guzmán, El Bueno, situada donde hoy se encuentra el colegio del Castillo, parece que se construyó sobre cimientos de una época anterior. Según Cecilia Böhl de Faber, que firmaba con el pseudónimo de Fernán Caballero, “dominaban el pueblo de Chiclana sobre dos alturas, una torre morisca ruinosa, como imagen de lo pasado la una; y una lindísima capilla, como imagen de lo presente, en la otra”.
Leer en EL PERIÓDICO DE CHICANA. Nº 82. Pág. 19


domingo, 12 de marzo de 2017

Muelles sobre el río Iro en 1786


Una licencia otorgada por el Duque de Medina Sidonia en 1786 revela la existencia de “muelles” en el Iro, frente a la actual Alameda del Río, construido por ricas familias de extranjeros vinculadas al comercio de Indias


IRO XXI | CHICLANA

El traslado, desde Sevilla a Cádiz, de la Real Casa de Contratación –que regulaba el comercio con América– tuvo una consecuencia inmediata en el río Iro y, por supuesto, en Chiclana. El acceso a un legajo con documentación inédita –y que se remonta a 1719– de la finca que hoy ocupa la Alameda del Río, número 2, revela la existencia de diversos muelles sobre el mismo río que poseían los propietarios de las casas que, entonces, tenían su puerta principal hacia la calle de La Fuente. Y que confirma –aún más si cabe– el extraordinario papel jugado por el río Iro, entonces perfectamente navegable, como única vía de comunicación entre Chiclana y Cádiz, y que a través del caño de Sancti Petri posibilitaba el acceso a la Bahía.

A espalda de esas casas señoriales de la calle La Fuente, dando a la ribera del río, existían en 1786, al menos, tres muelles: los que poseían el todopoderoso comerciante gaditano de origen francés Nicolás Macé Pain, el no menos adinerado Sebastián Lasqueti Roy –heredero de una rica familia de procedencia toscana y que llegó a ser regidor perpetuo de Cádiz– y Antonio Tomati, otro comerciante italiano sobrino del canónigo de la catedral de Cádiz. Ese mismo año, 1786, una misteriosa y rica mujer, Doña Andrea Chacón, comienza a construir otro muelle –y así consta en diversos documentos inéditos– una vez que recibe la autorización del XV duque de Medina Sidonia –José Álvarez de Toledo, duque de Alba y Grande de España–, señor que aún lo era de la villa de Chiclana.

En el expediente consta “la licencia para construir un muelle y terraplén enfrente de las casas que posee y a favor de Dña. Andrea Chacón, vecina de Chiclana”, otorgada por el Duque de Medina Sidonia de agosto de 1786 y firmada por su secretario de Cámara en Madrid, Ramón Pardo. La lectura de la citada licencia es reveladora –además de fascinante– sobre la inundaciones que provocaba el río y que, además de para el amarre de sus faluchos, los muelles contenían las arriadas e impedían que las casas de la calle de La Fuente se anegaran. 

Textualmente afirma el duque: “Dña. Andrea Chacón, vecina de mi villa de Chiclana se me ha representado, que en la calle de la Fuente de ella posee unas casas, las quales por su espalda hacen frente al río, a cuya ribera tiene puertas, y se hallan por ese motivo expuestas a inundarse por aquel lado, quedando inhabitables, como ha sucedido en los años anteriores y que para ocurrir a tan graves perjuicios deseaba construir un muelle a exemplo y tirantez del que fabricaron con el mismo objeto D. Nicolás Mace, D. Sebastián Lasqueti y D. Antonio Tomati, en cuya manzana se hallan situadas”.

Las casas de Andrea Chacón corresponde a la finca donde hoy confluyen la calle La Fuente y la Alameda del Río y que, al menos, de 1703 a 1760 fue propiedad de Jerónimo Rabaschiero y Fiesco, regidor Perpetuo de Cádiz, y luego adquirida por el escribano mayor de la Casa de Contratación, Juan Antonio Montes. El duque –“en posesión en que me hallo de conceder esta gracia en todo el término de dicha mi villa de Chiclana”– autoriza la construcción a Dña. Andrea Chacón, ampliando además el “goze” a sus sucesores. “Levantando la muralla –describe la licencia–, en disposición, y altura, que pueda resistir el ímpetu de las aguas y precaber las inundaciones, haciendo a su costa los terraplenes, disfrutándolos, y sus sucesores perpetuante sin gravamen ni pensión”. Y así lo comunica al Corregidor y al Cabildo de la Villa. En otro documento, no menos interesante, fechado casi dos años después, el 14 de junio de 1788, el escribano del Consejo certifica que Doña Andrea Chacón ha construido dicho “muelle y terraplén” para su disfrute. Y así se le comunica al duque.


¿SABÍAS QUÉ?
  1. Este año se conmemora el 300 aniversario del traslado a Cádiz de la Casa de Contratación y el Consulado de Comerciantes de Indias, que hasta entonces tenía Sevilla como sede.
  2. Esa decisión provocó un crecimiento extraordinario de población en Cádiz y el asentamiento en Chiclana de ricos comerciantes que tenían en ella su segunda residencia.
  3. La población en Chiclana pasó de 1670 personas (1717) a 7.443 (1766)
  4. El desarrollo urbano tuvo como eje la cercanía al río Iro, vía por la que fluían hasta la villa las familias gaditanas. El centro se desplaza en el siglo XVIII desde la Plaza Mayor y la actual Corredera Alta hasta la calle La Fuente.