domingo, 26 de febrero de 2017

De cuando los carnavales eran reivindicativos


En época de posguerra, después de 1939, las familias pudientes de Cádiz celebras en sus casas de Chiclana bailes de máscaras. El río siempre fue testigo de aquellos carnavales.


IRO XXI | CHICLANA

Durante la posguerra, después de 1939, aunque estaban prohibidos los Carnavales y en Cádiz se inventaron las fiestas típicas gaditanas, en Chiclana los gobiernos municipales de aquellos años fueron tolerantes con los disfraces y mascaras durante esta fiesta, que como era tradicional se celebraba el domingo anterior al miércoles de ceniza.

En aquellos años, las familias pudientes de Cádiz celebraban en sus casas de Chiclana bailes de mascaras e incluso eran muchos los que venían de los pueblos cercanos con el fin de disfrazarse. 

No obstante el Carnaval se desarrollaba de casa en casa y dentro de los barrios periféricos de la ciudad. De aquellos años se cuenta la anécdota de “Curro Jaramago” en la que todos los años se vestía de mujer y portaba un cubo con cal y un pincel. A todos los que le preguntaban: “ a donde vas Curro”, el contestaba : “ a encalar la cárcel” . Efectivamente en ella pasaba la noche de Carnaval, aunque durmiendo la mona, en vez de encalando.

La fotografía que acompañamos es de dicha época, en los años 60. En ella dos parejas, acompañadas de una “carabina”, se atrevieron a exhibir sus disfraces en la Alameda del río. Su fondo nos permite ver un “canapé”, un tanto barroco con los que contaba la Alameda así como la parte alta de la “paletilla” del río y el estribo, en la Banda, del coqueto “Puente Chico” que se derribó en el 66.


Fueron aquellos los carnavales de la máscara y el disfraz. Se consideraba a la primera como un ropaje más desaliñado e improvisado pero casi siempre más gracioso y oportuno, y al disfraz a la vestimenta más elaborada y elegante, aunque siempre más cursi.

Con la llegada de las libertades a finales de los setenta, este carnaval explosionó, la presencia de máscaras en las calles se multiplicó exponencialmente y las riberas del río, tanto en la Alameda como en la calle Carmen Picazo, se llenaban de multitud de personas, de las que muchísimas iban disfrazadas, los semblantes de todos y todas expresaban con deleite sonrisas y alegrías.

Los estudios fotográficos del centro de la ciudad estaban abiertos durante esos días hasta la madrugada e incluso venían varios fotógrafos de fuera de la localidad que descargaban infinidad de “carretes” entre el público y luego exponían, para su venta, las fotografías realizadas en paneles colocados en las dos riberas del río. Todos se querían inmortalizar disfrazados, cada carnaval.

Se celebraban bailes de disfraces en el Hostal “Los Ángeles” y se desarrollaban concursos de disfraces utilizando unos “tablaos” que se instalaban en la calle Carmen Picazo a la altura de “Los Ángeles” y del bar el 22, así como en la Peña Perico Alcántara que se encontraba instalada en la calle del Carmen.



Ya en esas fechas muchos de los disfraces y máscaras manifestaban, normalmente con mucha gracia y humor, alguna crítica hacia algo o alguien de actualidad en aquellos momentos. Los Carnavales se hicieron más reivindicativos.

Como muestra les exponemos al “Grupo Pazocalle” que durante el Carnaval del año 1984 se presentaron con un curioso y carnavalesco tipo, formando la chirigota “Lo pirratas del Misisipiro” y en su presentación cantaban: "Aún recuerdo aquel día / cuando era chiquitín / que a bañarme me iba / allá por la Correntín / en el río aquel / que gusto me da recordar. Sin embargo hoy/ no nos podemos bañar / en su agua podrida / con tanta asquerosidad. / En el río aquel / que asco me da contemplar". Utilizaban la música de la canción “El río” que popularizó Miguel Ríos.

Ya en el año 1979 y en su Carnaval del 24 de Febrero, el asiduo de la fiesta con sus disfraces geniales y humorísticos, el carnavalesco y genial “Parrish”, sorprendía a todos los que pasaban por el Puente Chico, “pescando en el río” y luciendo un gran cartel donde denunciaba: “SI NO QUEREMOS VER EN UN LIO, QUE LIMPIEN EL RIO”.

sábado, 11 de febrero de 2017

El puente Séptimo Centenario


Durante 2003 se celebraron diversos actos y entre ello se produjo "bautizo" de un nuevo puente


IRO XXI | CHICLANA
El más conocido popularmente como Puente Azul, fue inaugurado en el mes de marzo del año 2000. Su nombre oficial es en homenaje a la fundación de la actual Chiclana de la Frontera, hecho que se produjo en el año 1303, cuando el rey Fernando IV de Castilla donó las tierras que conforman la actual ciudad a Alonso Pérez de Guzmán, fundador de la Casa de Medina Sidonia. Durante el año 2003 se celebraron diversos actos, en conmemoración del Séptimo Centenario de dicho acontecimiento y entre ellos el “bautizo” del nuevo puente.

Su construcción se incluyó dentro de la adjudicación de una obra más compleja de claro carácter hidráulico y de defensa contra avenidas, pues además del puente se ejecutaron : el cambio de la parte superior de los antiguos muros de contención, que estaban formados por bloques de hormigón, para realizarlos directamente con hormigón armado, se ensanchó el cauce río arriba y se construyeron, en hormigón armado, nuevos muros de protección, desde el Puente Grande hasta donde en la actualidad se encuentra el Puente de la Concordia. Además se realizó una limpieza general del tramo de cauce mas urbano, entre el “puente grande” y el “puente azul”. 

En el proyecto original el puente que se proyectaba era un sencillo y habitual puente, repetido comúnmente en todas la carreteras actuales, con pilotes redondos, cabeceros y vigas. Pero dado este singular caso, en que se trataba de dejar lo más expedito posible el cauce y que esta sería una infraestructura muy visible, por todos sus laterales, se solicitó un modificado, que la Administración de la Junta de Andalucía admitió. Y así se consiguió el actual puente que además de cumplir con sus funciones y ser una infraestructura práctica y funcional, se cuidó su aspecto estético, mediante un diseño si no único, al menos muy atractivo.

El actual puente es de un solo vano de 57 metros ,montado sobre los estribos en una estructura mixta de acero-hormigón. 

Los arcos se forman mediante un arco parabólico de 14 metros de flecha, o de altura máxima, del que cuelgan 9 parejas de cables que a su vez soportan sendas vigas artesas que son las que sostienen el tablero del puente. Los tubos de acero que forman el arco, son de 60 centímetros de diámetro y 20 milímetros de espesor. La plataforma o tablero utilizable del puente, la calzada, mas las aceras, es de 20 metros de ancho por los 57 metros de luz.

La realización de la obra se complementó mediante dos grandes rotondas, una en el lugar sobre la Avenida de la Diputación y la otra en la Banda sobre Avenida de los Descubrimientos. Se pretendía que funcionara como circunvalación de los tráficos del centro de la ciudad, además de cómo una comunicación mas, entre las dos grandes zonas que forman el casco de Chiclana: La Banda y el Lugar.

El color azul cobalto, con el que se cubre toda la estructura metálica del puente, incluso sus barandillas, además de protección contra la herrumbre consigue darle a la infraestructura mayor luminosidad, muy lejos de aquellos tonos grises con los que lucían todos estos puentes metálicos, durante muchos años debido al minio de plomo. 


¿SABÍAS QUÉ?
  1. Curiosamente, la única forma que encontró la Administración de Costas, para autorizar el emplazamiento de este puente, fue una concesión administrativa por la ocupación del espacio de dominio público de sus dos estribos, concesión que fue por treinta años.
  2. Su colocación en obra fue todo un espectáculo. Pues la estructura se fabricó en Sevilla, por la empresa Megusa y se colocó completa en obra mediante dos grandes grúas una en cada ribera del río. La empresa principal fue Ferrovial.
  3. La cimentación, mediante pilotes de casi treinta metros de profundidad tubo problemas en la parte del Lugar. Curiosamente lo mismo ha sucedido con el último puente realizado sobre el rio, el que facilita el paso del tranvía y en la misma margen del Lugar.
  4. Una vez que el puente azul se puso en servicio, se procedió al derribo del “puente presa” que se encontraba en sus inmediaciones.