sábado, 22 de abril de 2017

Las marismas del Iro



Sus aguas, a través de un complejo sistema de compuertas, alimentan el mágico escenario de esteros anejo


IRO XXI | CHICLANA 

Las aguas del río Iro, bien directamente o bien a través de los canales que parten del cauce principal, alimentan el sistema de esteros anejo, cuya supervivencia depende de la renovación periódica de sus aguas – a través de un sistema de compuertas - siguiendo la dinámica de las mareas. Se establece así entre el río y sus esteros una unidad tanto ecológica como fisiográfica, originando el paisaje característico de las marismas gaditanas.



A pesar de su extensión, las marismas son espacios poco conocidos y peor valorados por la mayoría de la población; puede que una de las razones sea la aparente monotonía y artificialidad de éste paisaje.

En efecto, el espacio se encuentra parcelado con numerosos canales de agua paralelos, separados por estrechos muros de tierra grisácea y cubiertos de una rasa vegetación. Esta distribución de la interfase tierra-agua le confiere un aspecto rectangular, simétrico y poco atractivo. Éste es un paisaje artificial, resultado de la interacción del hombre con el medio con el fin de extraer sus recursos. Aunque estos recursos, básicamente la sal y el pescado, han sido explotados desde los primeros asentamientos, la transformación radical de la marisma chiclanera ha ocurrido especialmente en los dos últimos siglos: la rentabilidad de la sal durante el siglo XIX estimuló la roturación de gran parte de la marisma, que hasta entonces había permanecido casi inalterada.

La construcción de salinas provocó una parcelación del espacio, ya que para obtener la sal es necesario canalizar y regular el flujo de agua, de manera que en su largo y sinuoso recorrido aumente progresivamente su grado de salinidad hasta llegar a los cristalizadores dónde finalmente precipitará, por evaporación, el mineral.

Esta distribución del espacio se ha mantenido cuando el abandono de la actividad salinera reorientó la explotación de las salinas hacia la acuicultura. Además ha sido necesario excavar y dragar los canales para aumentar su profundidad, con lo que al mismo tiempo se elevan los muros que cuadriculan el paisaje, que se convierten así en la línea del horizonte y obligan a buscar alguna elevación para poder apreciarlo.

Se trata sin embargo de un paisaje de una extraordinaria originalidad, único, de carácter multisensorial. A la sensación de libertad que provoca un horizonte tan amplio, únicamente punteado por alguna casa salinera, se suman las impresiones provocadas por el viento, los olores de algas y fangos, la espectacular aunque fugaz floración primaveral, los juegos de la luz reflejada en las láminas de agua, las evoluciones de las bandadas de aves, los sonidos,… 


¿SABÍAS QUÉ?
  1. En contraste con éste paisaje simétrico, en los retazos de marisma que aún conserva características naturales, desaparece toda regularidad; la marisma natural es una anárquica red de caños e isletas, en la que el limite agua-tierra fluctúa ampliamente en función de las mareas, manteniendo el paisaje en continuo cambio. En el entorno de la desembocadura del Caño Sancti Petri, Chiclana conserva una de las mejoras muestras de marisma natural de toda la Bahía.
  2. La acuicultura de explotación intensiva practicada en algunos esteros puede provocar una degradación del paisaje marismeño: la ampliación y aterrazamiento de los muros para permitir el paso de maquinaria y la eliminación de cualquier resto de vegetación natural contribuye a empobrecer el paisaje y constituye un atentado visual.
  3. Las marismas están consideradas como uno de los ecosistemas de mayor productividad de la Biosfera. En nuestras marismas, la abundancia de nutrientes, la frecuencia de días soleados y alta iluminación, las temperaturas moderadas y la frecuente renovación del agua, permiten el establecimiento de ecosistemas con una elevada biomasa.
  4. Las marismas que bordean la Bahía constituyen el núcleo central de las 10.000 Ha del Parque Natural Bahía de Cádiz. De ellas, casi 3.000 Ha pertenecen al término de Chiclana.

domingo, 26 de marzo de 2017

El Iro andalusí y la Cora de Sidonia

Un anafe de época almohade.

El río siguió siendo bajo la dominación musulmana un importante vía natural de acceso, comunicación y transporte entre la costa de Sant Batar (Sancti Petri) –punto intermedio de atraque entre Algeciras y Sevilla, según el geógrafo al-Idrisi– y la campiña.


IRO XXI | CHICLANA

En el glosario de acontecimientos, historias, anécdotas, imágenes y otras muchas cuestiones relativas a nuestro río, faltaba hablar de aquellos siglos que Domingo Bohórquez denominó “oscuros”, debido a la falta de documentos y a la existencia de escasos restos arqueológicos. Estos corresponden al periodo de tiempo que en Chiclana transcurre entre la Antigüedad Tardía y el Medievo. Solo el paso del tiempo y el desarrollo de diferentes investigaciones hanpermitido recabar datos para ir hilvanando la historia del Iro andalusí. 

Por aquella época, Chiclana pertenecía a la Cora de Sidonia que, como gran parte de la provincia de Cádiz, formaba parte de la nueva ordenación político-administrativa de Al Andalus y surgió con la invasión del Islam. En ella destacaban ciudades preislámicas importantes como Jerez, Cádiz, Medina Sidonia, Arcos, Calsena y algunos centros menores o aldeas llamados iclim, relacionados con algún castillo o población destacada. 

Un candil, también almohade.
El Iro, según los testimonios de la época, sigue apareciendo como lo había hecho hasta entonces, como importantevía natural de acceso, comunicación y transporte entre la costa y la campiña. De ahí que la desembocadura del caño de Santi Petri, el denominado estrecho de Sant Batar, sea mencionado en el siglo XII por el geógrafo ceutí al-Idrisi como punto intermedio de atraque entre Algeciras y Sevilla. El precio almohade hallado en la playa de Lavaculos sería uno de tantos barcos que surcaron el mar y se adentraron por el río Iro.

Además, la existencia del río marca la organización del territorio y la distribución del poblamiento. Las principales aldeas o explotaciones rurales halladas, las de la Mesa y El Castillo, se localizan en la margen izquierda del mismo, en puntos estratégicos o promontorios que dominan el entorno, rodeado de ricas tierras de labor, muchas dedicadas a cultivos de secano y otras de regadío, caso de las huertas.

Ilustración de un barco de época omeya.

Las investigaciones arqueológicas realizadas permiten hablar de un importante poblamiento almohade, que puede situarse cronológicamente entre el siglo XII y XIII d.C., cuya razón de ser no es otra que la explotación agrícola-ganadera de las ricas tierras de labor de la vega del río, cuyos campesinos dependientes del estado islámico, cumplirían con la tributación o renta impuesta.

En las excavaciones se ha observado la existencia de torres, viviendas, silos o depósitos de almacenaje, vajillas cerámicas de cocina y de mesa, además de restos de animales (ovejas, vacas, cabras), peces y mariscos. La cantidad de monedas recuperadas (dírhems) parecen ser el testimonio fehaciente de la importancia de estas aldeas como lugares de producción, almacenaje, redistribución y transporte. 


¿SABÍAS QUÉ?
  1. Las vajillas cerámicas recuperadas en La Mesa y en el Castillo son numerosas y están formadas por los típicos recipientes almohades: candiles, orzas, lebrillos, anafes, marmitas, cazuelas, ataifores
  2. Ya los almohades jugaban al ajedrez. En el Cerro del Castillo en el interior de uno de los silos excavados se recuperó una pieza tallada en marfil
  3. Gran cantidad de cerámicas almohadas se han hallado en la zona de la alambraba de la Loma del Puerco y en un pecio dela playa de Lavaculos, en Sancti Petri. 
  4. Algunos historiadores, basándose en la toponimia y en las aldeas mencionadas en el repartimiento de Vejer han identificado el iqlim de Benafocín con el asentamiento de la Mesa en Chiclana. Con respecto al nombre Benafocín podemos decir que se trata del nombre de un grupo familiar formado por un primer elemento /bani/ “poblado de los hijos de”, seguido de un nombre propio que puede deducirse de la grafía castellana como /Husayn/ es decir, “poblado de los hijos de Husayn”.
  5. La desaparecida torre del castillo de Alonso Pérez de Guzmán, El Bueno, situada donde hoy se encuentra el colegio del Castillo, parece que se construyó sobre cimientos de una época anterior. Según Cecilia Böhl de Faber, que firmaba con el pseudónimo de Fernán Caballero, “dominaban el pueblo de Chiclana sobre dos alturas, una torre morisca ruinosa, como imagen de lo pasado la una; y una lindísima capilla, como imagen de lo presente, en la otra”.
Leer en EL PERIÓDICO DE CHICANA. Nº 82. Pág. 19


domingo, 12 de marzo de 2017

Muelles sobre el río Iro en 1786


Una licencia otorgada por el Duque de Medina Sidonia en 1786 revela la existencia de “muelles” en el Iro, frente a la actual Alameda del Río, construido por ricas familias de extranjeros vinculadas al comercio de Indias


IRO XXI | CHICLANA

El traslado, desde Sevilla a Cádiz, de la Real Casa de Contratación –que regulaba el comercio con América– tuvo una consecuencia inmediata en el río Iro y, por supuesto, en Chiclana. El acceso a un legajo con documentación inédita –y que se remonta a 1719– de la finca que hoy ocupa la Alameda del Río, número 2, revela la existencia de diversos muelles sobre el mismo río que poseían los propietarios de las casas que, entonces, tenían su puerta principal hacia la calle de La Fuente. Y que confirma –aún más si cabe– el extraordinario papel jugado por el río Iro, entonces perfectamente navegable, como única vía de comunicación entre Chiclana y Cádiz, y que a través del caño de Sancti Petri posibilitaba el acceso a la Bahía.

A espalda de esas casas señoriales de la calle La Fuente, dando a la ribera del río, existían en 1786, al menos, tres muelles: los que poseían el todopoderoso comerciante gaditano de origen francés Nicolás Macé Pain, el no menos adinerado Sebastián Lasqueti Roy –heredero de una rica familia de procedencia toscana y que llegó a ser regidor perpetuo de Cádiz– y Antonio Tomati, otro comerciante italiano sobrino del canónigo de la catedral de Cádiz. Ese mismo año, 1786, una misteriosa y rica mujer, Doña Andrea Chacón, comienza a construir otro muelle –y así consta en diversos documentos inéditos– una vez que recibe la autorización del XV duque de Medina Sidonia –José Álvarez de Toledo, duque de Alba y Grande de España–, señor que aún lo era de la villa de Chiclana.

En el expediente consta “la licencia para construir un muelle y terraplén enfrente de las casas que posee y a favor de Dña. Andrea Chacón, vecina de Chiclana”, otorgada por el Duque de Medina Sidonia de agosto de 1786 y firmada por su secretario de Cámara en Madrid, Ramón Pardo. La lectura de la citada licencia es reveladora –además de fascinante– sobre la inundaciones que provocaba el río y que, además de para el amarre de sus faluchos, los muelles contenían las arriadas e impedían que las casas de la calle de La Fuente se anegaran. 

Textualmente afirma el duque: “Dña. Andrea Chacón, vecina de mi villa de Chiclana se me ha representado, que en la calle de la Fuente de ella posee unas casas, las quales por su espalda hacen frente al río, a cuya ribera tiene puertas, y se hallan por ese motivo expuestas a inundarse por aquel lado, quedando inhabitables, como ha sucedido en los años anteriores y que para ocurrir a tan graves perjuicios deseaba construir un muelle a exemplo y tirantez del que fabricaron con el mismo objeto D. Nicolás Mace, D. Sebastián Lasqueti y D. Antonio Tomati, en cuya manzana se hallan situadas”.

Las casas de Andrea Chacón corresponde a la finca donde hoy confluyen la calle La Fuente y la Alameda del Río y que, al menos, de 1703 a 1760 fue propiedad de Jerónimo Rabaschiero y Fiesco, regidor Perpetuo de Cádiz, y luego adquirida por el escribano mayor de la Casa de Contratación, Juan Antonio Montes. El duque –“en posesión en que me hallo de conceder esta gracia en todo el término de dicha mi villa de Chiclana”– autoriza la construcción a Dña. Andrea Chacón, ampliando además el “goze” a sus sucesores. “Levantando la muralla –describe la licencia–, en disposición, y altura, que pueda resistir el ímpetu de las aguas y precaber las inundaciones, haciendo a su costa los terraplenes, disfrutándolos, y sus sucesores perpetuante sin gravamen ni pensión”. Y así lo comunica al Corregidor y al Cabildo de la Villa. En otro documento, no menos interesante, fechado casi dos años después, el 14 de junio de 1788, el escribano del Consejo certifica que Doña Andrea Chacón ha construido dicho “muelle y terraplén” para su disfrute. Y así se le comunica al duque.


¿SABÍAS QUÉ?
  1. Este año se conmemora el 300 aniversario del traslado a Cádiz de la Casa de Contratación y el Consulado de Comerciantes de Indias, que hasta entonces tenía Sevilla como sede.
  2. Esa decisión provocó un crecimiento extraordinario de población en Cádiz y el asentamiento en Chiclana de ricos comerciantes que tenían en ella su segunda residencia.
  3. La población en Chiclana pasó de 1670 personas (1717) a 7.443 (1766)
  4. El desarrollo urbano tuvo como eje la cercanía al río Iro, vía por la que fluían hasta la villa las familias gaditanas. El centro se desplaza en el siglo XVIII desde la Plaza Mayor y la actual Corredera Alta hasta la calle La Fuente. 

domingo, 26 de febrero de 2017

De cuando los carnavales eran reivindicativos


En época de posguerra, después de 1939, las familias pudientes de Cádiz celebras en sus casas de Chiclana bailes de máscaras. El río siempre fue testigo de aquellos carnavales.


IRO XXI | CHICLANA

Durante la posguerra, después de 1939, aunque estaban prohibidos los Carnavales y en Cádiz se inventaron las fiestas típicas gaditanas, en Chiclana los gobiernos municipales de aquellos años fueron tolerantes con los disfraces y mascaras durante esta fiesta, que como era tradicional se celebraba el domingo anterior al miércoles de ceniza.

En aquellos años, las familias pudientes de Cádiz celebraban en sus casas de Chiclana bailes de mascaras e incluso eran muchos los que venían de los pueblos cercanos con el fin de disfrazarse. 

No obstante el Carnaval se desarrollaba de casa en casa y dentro de los barrios periféricos de la ciudad. De aquellos años se cuenta la anécdota de “Curro Jaramago” en la que todos los años se vestía de mujer y portaba un cubo con cal y un pincel. A todos los que le preguntaban: “ a donde vas Curro”, el contestaba : “ a encalar la cárcel” . Efectivamente en ella pasaba la noche de Carnaval, aunque durmiendo la mona, en vez de encalando.

La fotografía que acompañamos es de dicha época, en los años 60. En ella dos parejas, acompañadas de una “carabina”, se atrevieron a exhibir sus disfraces en la Alameda del río. Su fondo nos permite ver un “canapé”, un tanto barroco con los que contaba la Alameda así como la parte alta de la “paletilla” del río y el estribo, en la Banda, del coqueto “Puente Chico” que se derribó en el 66.


Fueron aquellos los carnavales de la máscara y el disfraz. Se consideraba a la primera como un ropaje más desaliñado e improvisado pero casi siempre más gracioso y oportuno, y al disfraz a la vestimenta más elaborada y elegante, aunque siempre más cursi.

Con la llegada de las libertades a finales de los setenta, este carnaval explosionó, la presencia de máscaras en las calles se multiplicó exponencialmente y las riberas del río, tanto en la Alameda como en la calle Carmen Picazo, se llenaban de multitud de personas, de las que muchísimas iban disfrazadas, los semblantes de todos y todas expresaban con deleite sonrisas y alegrías.

Los estudios fotográficos del centro de la ciudad estaban abiertos durante esos días hasta la madrugada e incluso venían varios fotógrafos de fuera de la localidad que descargaban infinidad de “carretes” entre el público y luego exponían, para su venta, las fotografías realizadas en paneles colocados en las dos riberas del río. Todos se querían inmortalizar disfrazados, cada carnaval.

Se celebraban bailes de disfraces en el Hostal “Los Ángeles” y se desarrollaban concursos de disfraces utilizando unos “tablaos” que se instalaban en la calle Carmen Picazo a la altura de “Los Ángeles” y del bar el 22, así como en la Peña Perico Alcántara que se encontraba instalada en la calle del Carmen.



Ya en esas fechas muchos de los disfraces y máscaras manifestaban, normalmente con mucha gracia y humor, alguna crítica hacia algo o alguien de actualidad en aquellos momentos. Los Carnavales se hicieron más reivindicativos.

Como muestra les exponemos al “Grupo Pazocalle” que durante el Carnaval del año 1984 se presentaron con un curioso y carnavalesco tipo, formando la chirigota “Lo pirratas del Misisipiro” y en su presentación cantaban: "Aún recuerdo aquel día / cuando era chiquitín / que a bañarme me iba / allá por la Correntín / en el río aquel / que gusto me da recordar. Sin embargo hoy/ no nos podemos bañar / en su agua podrida / con tanta asquerosidad. / En el río aquel / que asco me da contemplar". Utilizaban la música de la canción “El río” que popularizó Miguel Ríos.

Ya en el año 1979 y en su Carnaval del 24 de Febrero, el asiduo de la fiesta con sus disfraces geniales y humorísticos, el carnavalesco y genial “Parrish”, sorprendía a todos los que pasaban por el Puente Chico, “pescando en el río” y luciendo un gran cartel donde denunciaba: “SI NO QUEREMOS VER EN UN LIO, QUE LIMPIEN EL RIO”.

sábado, 11 de febrero de 2017

El puente Séptimo Centenario


Durante 2003 se celebraron diversos actos y entre ello se produjo "bautizo" de un nuevo puente


IRO XXI | CHICLANA
El más conocido popularmente como Puente Azul, fue inaugurado en el mes de marzo del año 2000. Su nombre oficial es en homenaje a la fundación de la actual Chiclana de la Frontera, hecho que se produjo en el año 1303, cuando el rey Fernando IV de Castilla donó las tierras que conforman la actual ciudad a Alonso Pérez de Guzmán, fundador de la Casa de Medina Sidonia. Durante el año 2003 se celebraron diversos actos, en conmemoración del Séptimo Centenario de dicho acontecimiento y entre ellos el “bautizo” del nuevo puente.

Su construcción se incluyó dentro de la adjudicación de una obra más compleja de claro carácter hidráulico y de defensa contra avenidas, pues además del puente se ejecutaron : el cambio de la parte superior de los antiguos muros de contención, que estaban formados por bloques de hormigón, para realizarlos directamente con hormigón armado, se ensanchó el cauce río arriba y se construyeron, en hormigón armado, nuevos muros de protección, desde el Puente Grande hasta donde en la actualidad se encuentra el Puente de la Concordia. Además se realizó una limpieza general del tramo de cauce mas urbano, entre el “puente grande” y el “puente azul”. 

En el proyecto original el puente que se proyectaba era un sencillo y habitual puente, repetido comúnmente en todas la carreteras actuales, con pilotes redondos, cabeceros y vigas. Pero dado este singular caso, en que se trataba de dejar lo más expedito posible el cauce y que esta sería una infraestructura muy visible, por todos sus laterales, se solicitó un modificado, que la Administración de la Junta de Andalucía admitió. Y así se consiguió el actual puente que además de cumplir con sus funciones y ser una infraestructura práctica y funcional, se cuidó su aspecto estético, mediante un diseño si no único, al menos muy atractivo.

El actual puente es de un solo vano de 57 metros ,montado sobre los estribos en una estructura mixta de acero-hormigón. 

Los arcos se forman mediante un arco parabólico de 14 metros de flecha, o de altura máxima, del que cuelgan 9 parejas de cables que a su vez soportan sendas vigas artesas que son las que sostienen el tablero del puente. Los tubos de acero que forman el arco, son de 60 centímetros de diámetro y 20 milímetros de espesor. La plataforma o tablero utilizable del puente, la calzada, mas las aceras, es de 20 metros de ancho por los 57 metros de luz.

La realización de la obra se complementó mediante dos grandes rotondas, una en el lugar sobre la Avenida de la Diputación y la otra en la Banda sobre Avenida de los Descubrimientos. Se pretendía que funcionara como circunvalación de los tráficos del centro de la ciudad, además de cómo una comunicación mas, entre las dos grandes zonas que forman el casco de Chiclana: La Banda y el Lugar.

El color azul cobalto, con el que se cubre toda la estructura metálica del puente, incluso sus barandillas, además de protección contra la herrumbre consigue darle a la infraestructura mayor luminosidad, muy lejos de aquellos tonos grises con los que lucían todos estos puentes metálicos, durante muchos años debido al minio de plomo. 


¿SABÍAS QUÉ?
  1. Curiosamente, la única forma que encontró la Administración de Costas, para autorizar el emplazamiento de este puente, fue una concesión administrativa por la ocupación del espacio de dominio público de sus dos estribos, concesión que fue por treinta años.
  2. Su colocación en obra fue todo un espectáculo. Pues la estructura se fabricó en Sevilla, por la empresa Megusa y se colocó completa en obra mediante dos grandes grúas una en cada ribera del río. La empresa principal fue Ferrovial.
  3. La cimentación, mediante pilotes de casi treinta metros de profundidad tubo problemas en la parte del Lugar. Curiosamente lo mismo ha sucedido con el último puente realizado sobre el rio, el que facilita el paso del tranvía y en la misma margen del Lugar.
  4. Una vez que el puente azul se puso en servicio, se procedió al derribo del “puente presa” que se encontraba en sus inmediaciones.


domingo, 29 de enero de 2017

Con vistas al río (II)



En primer plano, edificio de la calle La Fuente, 2. Y a continuación, el resto de edificios de la Alameda del Río.


Edificios y casas que se asoman al río Iro en la margen de El Lugar, vistas privilegiadas sin lugar a dudas y testigos de la historia de Chiclana

IRO XXI | CHICLANA

Nos volvemos a asomar al Iro para observar algunos de los edificios y casas que, en la margen de El Lugar, tienen “vistas” a nuestro río Iro en su tramo más céntrico y tenemos que, en primer lugar, resaltar las denominadas “Edificaciones de Interés Arquitectónico y Etnológico”, incluidos en el Catálogo General de Bienes Protegidos del Plan General de Ordenación Urbanística de Chiclana, recién aprobado definitivamente. Detectamos que son muy escasos los edificios catalogados en esta margen, curiosamente la zona más céntrica e histórica de la localidad, frente a los existentes en La Banda. Esto podría indicar que históricamente no se ha querido mirar de cara al río Iro. Son pocas, pero veremos que las hay:


C/ La Fuente, 2. Nivel de catalogación: Nivel 2.

Construido en la segunda mitad del siglo XVIII, de estilo Neoclásico. Edificio con tres fachadas. Buen estado de conservación. Tres alturas, baja y dos planta, el uso de los últimos años ha sido de locales comerciales en planta baja y de oficinas en las superiores. En fachada, cuatro huecos por planta en las fachadas laterales, a la Alameda del Río y a la calle La Fuente, y dos huecos por plantas en la fachada central, a la Plaza España.

Muy ornamentales, con pilastras almohadilladas en las planta superiores flanqueando los huecos de la fachada a la Plaza y los de esquina de las laterales. En planta primera y segunda los huecos ­-balcones­- están decorados y tienen frontones curvos, interesantes remates de azoteas con volutas decoradas.

El alcance de la protección se ajusta a la fachada y elementos característicos, entendida como piel; composición interior: espacial y estructural y la volumetría del conjunto. Ocupa un lugar privilegiado dentro del casco histórico de Chiclana, su gran visibilidad obliga a cuidar la casa de una forma especial, por el valor añadido que aporta.

Su punto distorsionante, sin duda, las intervenciones en los locales comerciales de planta baja, cambios de huecos y profusión de letreros y elementos publicitarios.


C/ La Fuente, 8. Posada. Nivel de catalogación: Nivel 3.

Construido a finales del siglo XVIII, de estilo Barroco. Buen estado de conservación. Edificio de dos plantas y patio central con doble fachada a calle La Fuente y Alameda del Río. Originariamente fue Casa de Postas. Se conserva la composición y elementos originales en planta alta, si bien la planta baja se ha transformado por adecuación de local comercial.

El alcance de la protección se refiere a la fachada y sus elementos característicos: entendida como piel; la volumetría del conjunto y patio y elementos singulares del interior. Como elementos distorsionantes son las intervenciones no originales en planta baja en ambas fachadas.


C/ Fierro, 23 (antes Fierro, 21). Nivel de catalogación: Nivel 3.

Construido en la segunda mitad del siglo XIX, estilo Neoclásico. Conservado en un estado regular. Casa en esquina de dos alturas. Balcones en planta alta salvo cierro en el chaflán de esquina. Situación muy importante al dar frente al río y tener buena presencia en esta entrada al centro histórico.

El alcance de la protección se refiere a la fachada y sus elementos característicos: entendida como piel; la volumetría del conjunto. El elemento distorsionante es el tratamiento de la fachada de planta baja del local con aplacados de mármol y luminosos.


C/ Iro, 3. Viviendas. Nivel de catalogación: Nivel 3.

Construido a finales del siglo XIX. Casa Burguesa de estilo Neoclásico. Buen estado de conservación. Edificio en esquina. Portada lateral con enmarcado sencillo, frontón partido y escudo de piedra. En planta baja ventanas, en planta alta alternan balcones y ventanas, todos enmarcados y con guardapolvos, teniendo el hueco central en la fachada principal un cierro. Rematan la fachada jarrones en la azotea. A destacar el frontón y el escudo heráldico de piedra natural sobre la portada de entrada en muy buenas condiciones de conservación.

Esta casa en la actualidad no tiene vistas al río pero está previsto en el nuevo PGOU aprobación, que en un futuro próximo pueda tenerla, una vez se desarrolle la actuación pública en suelo urbano consolidado 2-AA-06-Río Iro, y se obtengan por el Ayuntamiento las edificaciones con números pares de la calle Iro al objeto de dejar como espacio libre de utilidad pública la margen izquierda del río.


¿SABÍAS QUÉ?
  1. El escudo heráldico de piedra natural situado en el frontón de entrada de la casa nº 3 de la calle Iro es Bien de Interés Cultural (BIC), por la Ley de Patrimonio Histórico español (Ley 16/85 de 25 de junio) y está catalogado con el máximo nivel de protección Nivel-1 E-02, del Catálogo de Edificaciones de Interés Arquitectónico y Etnológico del nuevo P.G.O.U. 
  2. En el edificio de la calle La Fuente nº2 fue donde inició el Centro Médico de Chiclana su andadura y allí desarrolló su actividad durante los años 80 y 90. Posteriormente se trasladó a la calle Arroyuelo, donde actualmente está ubicado con la nueva denominación de Hospital Viamed – Bahía de Cádiz.
  3. En varios edificios catalogados en el entorno a la Plaza de España se instalaron bares y locales de copas durante la época de los 80/90, creando una zona de gran ambiente nocturno, en calle La fuente,12 el Bar Madrid y Bar Plató, en Plaza de España esq. Calle Cabezo (actualmente Chiclana Natural) Pub Botica y en la calle La Fuente,8 la Peña de Frasquilín, como ejemplos.
  4. En los distintos niveles de protección del Catálogo de Protección de Edificaciones de Interés Arquitectónico y Etnológico se incluye un apartado de “Protección de la Imagen y el Paisaje” donde se prohíbe, en los edificios catalogados, entre otras disposiciones: todo tipo de rótulos comerciales; los tendidos eléctricos aéreos, antenas y aparatos de climatización por fachada o cubierta; la publicidad comercial exterior y la cartelera luminosa sobresaliente.

domingo, 15 de enero de 2017

Un cuadro junto al río Iro

El lienzo firmado por J. López G. y titulado "Chiclana 1900".

IRO XXI | CHICLANA

Salido a la luz hace pocos años y propiedad de un chiclanero amante de las cosas de su ciudad, traemos hoy una curiosa pintura que destaca en la escasa producción artística en torno a nuestro río, en general limitada a cuadros y dibujos de aficionados de carácter "naif", donde suele predominar el contundente icono del Puente Chico de 1927 a 1965, obras que, junto a fotos de la riada de 1965, se veían en bares y otros locales chiclaneros. Entre todas destaca esta pequeña obra, óleo sobre lienzo de 48 por 26'5 cm, firmada en su ángulo inferior izquierdo por J. López G. y fechado al lado: Chiclana 1900.

Escaso en cualidades artísticas, cabe enmarcarlo dentro de la amplia categoría de lo "naif", como una estampa idealizada y evocadora. El autor pretende ir más allá y no puede en su pretensión de una perspectiva cónica fallida, obsérvese el ancho del Paseo al principio comparado con la anchura a la altura del Teatro. El color se resuelve sin meterse en complicaciones con una paleta de tonos análogos y cálidos que permiten una correcta entonación, contrastados con el cielo azul claro atravesado de nubes.

Si simples son sus valores pictóricos, no ocurre lo mismo con lo que en verdad nos atrae de él: escudriñar como indiscretos curiosos a través esta "ventana" en la Chiclana de 1900, con el velo nostálgico con que vestimos el pasado. Así, en esta exploración, nos encontramos con un Paseo recién estrenado bajo el nombre de José María Quecuty, alcalde promotor, aunque la calle seguía llamándose O'Donell. Acababa de instalarse en 1898 el alumbrado eléctrico (vemos las "palomillas" del tendido en el edificio de la derecha, esquina a calle Vega). La inauguración del Paseo supuso el desplazamiento del "centro" de la ciudad de la Plaza Mayor a la vera del río.

El punto de vista del pintor está encima del actual bar "El 22", junto a la antigua heladería Rico, en la esquina de enfrente de la embocadura de la calle Vega, actual Unicaja, asoma un bello edificio de características similares al actual entre Alameda, La Fuente y Plaza de España, donde entonces estaba el Círculo Chiclanero y después el Club Pepe Gallardo, cerca del Casino en la actual Biblioteca Municipal. Por la calle de tierra viene una diligencia, seguro que camino de la posada existente en calle La Plaza.

Al otro lado de la calzada, un murete delimita el Paseo cortado por cuatro accesos, en el cuadro vemos tres, el primero y principal con placas de mármol conmemorativas y enfrentado a la c/ Vega nos lleva directos a cruzar el río por el Puente Chico, fuera del cuadro, por entonces una pasarela de madera. Como la calle, el suelo es de albero semicompactado, propio de la época y con larga vida en la tradición sevillana. Un muro y su hilera de árboles nos separan del cauce, denunciando con su poca altura la ausencia de miedo a las crecidas. Al final del Paseo contemplamos el por entonces Salón Teatro de Verano, primero de los tres que existieron en dicho lugar hasta la inundación de 1965, frágil construcción de madera y hermosa fachada rosada levantada por la "Sociedad García Gutiérrez".

Nos vamos a La Banda, donde atraviesa la pintura el espléndido y armonioso escenario de fachadas sobre el Iro de 1900. De izquierda a derecha, primero en sepia la Casa Romero, a su lado, más alto, el edificio del actual Los Ángeles, ambos con su geometría vertical de rejerías y cierros en gaditana composición, en los bajos del segundo había entonces una fonda. Los dos edificios contiguos, el primero con tejado inclinado de tejas, hoy no existen estando el Hotel Alborán en su lugar. Frente a la arboleda de la Plaza de Andalucía se accede al Puente Grande de entonces y, visualmente, sobre él aparece un edificio con cubierta a dos aguas, la Iglesia de San Sebastián, poco más que una sencilla nave aunque originada en el XVI, a la que años después del cuadro se resaltaría con el traslado del monumento al Magistral Cabrera y, sobre todo, con el añadido de una fachada "neogótica" tan conocida que muchos creen más antigua.

Casetas con sus lonas pintadas y pequeñas banderas encaramadas a altísimos mástiles indican que estamos en fiestas, seguramente la Feria de San Antonio. Hay muy poca gente, la verticalidad de las sombras nos responde: avanza el caluroso mediodía y los chiclaneros sestean. Presidiendo el ferial...banderas españolas, una francesa (?) y, en primer término, el enigma de una bandera andaluza anticipada en el tiempo.


¿SABÍAS QUÉ?
  1. El motivo más pintado y dibujado del río, y no en este cuadro, es el conocido y añorado Puente Chico que sólo tuvo 38 años de vida, de 1927 a 1965 cuando se lo llevó la Riada.
  2. La bandera andaluza tal como la conocemos, que no el uso de sus colores en pendones más antiguos, no se determinaría hasta la Asamblea de Ronda en Diciembre de 1918.
  3. La fachada neogótica del templo de San Sebastián se erigió en 1920, coincidiendo con la colocación en su pequeño patio de entrada del monumento al Magistral Cabrera, que así se trasladaba desde su primera ubicación en la cercana Plaza de Castelar, actual Plaza de Andalucía.