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sábado, 21 de octubre de 2017

Por qué y cómo se debe limpiar el río


El acopio de arena durante años dificulta la entrada de agua del mar y perjudica el sistema natura de limpieza del cauce


IRO XXI | CHICLANA

El comportamiento de nuestro río a su paso por la ciudad es muy semejante al de las muchas ramblas que desembocan, después de atravesar ciudades costeras, en el Mediterráneo. Se asemejan en que en ellas solo circulan las aguas en los casos de fuertes lluvias y grandes avenidas con dirección hacia el mar. Se diferencian en que como estamos situados en el Atlántico la influencia de las mareas es prácticamente diaria y son muchas las veces que vemos al agua ir rio arriba procedente del mar. Con las mareas, el río al mismo tiempo que recibe el agua de mar recibe el plancton que estas sustentan y con ello la vida para muchos crustáceos, peces y aves. Por eso podemos tener un río cada vez mas vivo y observar su pequeño mundo natural y versátil.

Todos los años las arenas y limos que son arrancadas a las tierras por las aguas de lluvia y que son desplazadas desde los tramos más altos, del rio, se depositan en sus trechos más bajos. En nuestro caso una buena longitud de su tramo de menor cota y casi plano, coincide con el paso a través de la ciudad cruzando con lentitud el centro de su casco urbano. 

El acopio de estas cantidades de arenas a lo largo de muchos años dificultan, cada vez con más persistencia, la entrada de las aguas de mar con las mareas, y llega incluso a dificultar el favorable sistema natural de limpieza del cauce por efecto de la fuerza de las aguas al retirarse con las vaciantes .

Hace ya más de cincuenta años, parecía normal, cada año se extraían del cauce del río las arenas que en él se habían depositado, se utilizaban los medios de entonces, es decir llenando los serones de algunos burros a pala, siempre con la marea vacía y en verano. Esta arena, extraída, que ya se consideraba “lavada” se utilizaba para la construcción, formando parte de morteros y hormigones, que en todo caso causarían menos eflorescencias que las que se utilizaban procedentes de la playa o del caño de Sancti-Petri, ésta la del río se consideraba más “dulce”, es decir contenía menos salinidad.

No fue hasta el verano de 1985, hace ya más de treinta años , cuando se realizó por primera y única vez una limpieza seria del río a su paso por la ciudad. Esta se tuvo que ejecutar desde dentro del cauce, creando en su interior y en el centro de dicho lecho un camino, por él discurrían la retroexcavadora y los camiones que tenían que sacar todo el material excavado y llevarlo a vertedero, una vez que se había producido su secado por el sol y al aire libre. Se efectuó la limpieza de esta manera del cauce, desde el puente de Nuestra Señora de los Remedios (Puente Grande), aún no estaba ejecutada la plataforma sobre el rio, hasta el Puente Presa, este se había inaugurado dos años antes de efectuar la limpieza. Junto a este puente y después de provisionalmente derribar el muro de protección, se construyó una rampa de material terroso que sirvió para dar entrada y salida a la maquinaria, camiones de mediano tonelaje y materiales. Una vez que se terminó dicha limpieza se volvió reponer el muro de contención. Obviamente los materiales que se habían echado para la construcción del camino se fueron quitando con la excavación al mismo tiempo que avanzaba esta en dirección al Puente Presa.

Evidentemente no se excavó graciosamente sino que respetando la altura de las márgenes, junto a los muros de contención, se fijó la profundidad de calado en el centro teniendo en cuenta la posibilidad de desaguar por el caño de Sancti-Petri. Es decir se le quitó al cauce los sedimentos añadidos sin tocar el fondo arcilloso, de fango negro y azulado, que primitivamente fijaban la profundidad del rio.

Si observamos la fotografía y la comparamos con la realidad actual podemos percatarnos que el tiempo ha vuelto a recomponer e incluso agrandar la vegetación marismeña que crece en sus márgenes.

En la actualidad si se procediera a la limpieza efectiva del cauce, no solo de la basura que de manera abundante e incívica le arrojamos desde las márgenes, sería aún más difícil que entonces realizarla desde fuera, junto a los muros de protección, sin producir mucha más destrucción que inevitablemente influirían en sus costos.


¿NOS AYUDAS CON TU OPINION?Si nos contestas a esta preguntas, las iremos publicando en las páginas de EL PERIÓDICO DE CHICLANA y también en este BLOG, tanto tus opiniones como nuestros comentarios sobre ellas.
  • ¿Se debería limpiar el río de sedimentos?
  • ¿Conoces un sistema de limpieza más cómodo y de menor coste? 
  • ¿La operación se debería hacer periódicamente? O cuando se viera el cauce colmatado.
  • ¿Se podría realizar alguna infraestructura en el interior del río que permitiera realizar su limpieza de manera más ágil y sin tener que realizar un camino provisional?

NOS PUEDES ENVIAR TUS COMENTARIOS A: grupoiroxxi@gmail.com

Leer en EL PERIÓDICO DE CHICLANA. Nº 95. Pág. 19



sábado, 7 de octubre de 2017

La cuenca alta del Iro: el arroyo Salado


El cauce se bifurca en dos arroyos, el de la Cueva y el Salado, cuya confluencia da origen a nuestro río; este último es el de mayor extensión y el que más caudal aporta


IRO XXI | CHICLANA

El carácter marismeño del Rio Iro a su paso por Chiclana y la influencia del agua marina aportada por las pleamares se deja sentir aguas arriba del casco urbano. La presencia de fangos y vegetación marismeña (sapinas, almajos), testigos del alcance de las mareas, puede seguirse hasta el final del meandro que describe el cauce, frente a la urbanización La Carabina, si bien la vegetación de los márgenes va adquiriendo nuevas especies como carrizos y tarajes. En este tramo, alejado de la presencia urbana y en un entorno más tranquilo, es posible observar además de garzas, garcetas y patos azulones, otras aves menos frecuentes como martinetes, martín pescador o pollas de agua. 

Algo más arriba de este punto el rio Iro pierde su nombre. El cauce se bifurca en dos arroyos, el de la Cueva y el Salado, cuya confluencia da origen a nuestro rio. De ellos, el arroyo Salado es el de mayor extensión y el que mayor cantidad de agua aporta. 

Su cuenca discurre casi en su totalidad por el término municipal de Medina, aunque los torrentes de cabecera alcanzan también los términos de Puerto Real y Jerez. Los materiales geológicos que atraviesa consisten básicamente en margas y arcillas, que al ser erosionadas por las aguas de escorrentía y los diferentes torrentes y arroyos que éstas originan, construyen un paisaje de cerros y colinas, a veces de fuerte pendiente, de tonos blancos y rojizos. 

La mayor parte de la cuenca está ocupada por tierras de labor con pocas áreas de vegetación natural, que de cualquier modo se encuentra muy degradada. De porte arbustivo, predominan lentiscos y palmitos, entre los que encontramos pies dispersos de acebuche, que recuerdan el acebuchal que sería el bosque primigenio. Entre las especies de menor porte, son frecuentes tomillos, alcauciles silvestres, espárragos y tagarninas, entre los que medran abundantes conejos y perdices.

Lo más característico de estos terrenos arcillosos es la presencia de abundantes niveles de yesos, cuyos cristales rojos, grises o negros brillan en los taludes de los caminos. Estas sales, solubles y disueltas por el agua de lluvia, son responsables del nombre del Arroyo Salado. En épocas de estiaje forman una cubierta blanquecina en los márgenes del cauce. Su presencia también se manifiesta en las especies vegetales de las riberas de la red de drenaje. Si bien la especie dominante a lo largo del cauce es el taraje, a veces dispersos y otras formando un denso e impenetrable tarajal con algún aladierno, en las zonas expuestas y soleadas la presencia de especies halófilas como Frankenia o almajos – tan frecuentes en las marismas - muestran el carácter salino de las aguas.

El arroyo Salado se comporta como un torrente estacional. En verano su caudal es discontinuo, con charcas aisladas más dispersas hacia la cabecera y con la mayoría de los afluentes menores completamente secos. Sin embargo, la gran extensión de su cuenca, el carácter impermeable de los suelos y su pendiente, y la facilidad de las arcillas para ser erosionadas, provocan que en épocas de lluvias torrenciales, tan frecuentes en el clima mediterráneo, se produzcan avenidas de agua y lodo que desbordan el cauce y cuyo poder destructivo es tristemente conocido en Chiclana.


¿SABÍAS QUÉ? 
  1. Uno de los afluentes del Salado, el arroyo Cañuelo, discurre bajo un mogote calizo que resalta en el paisaje, el cerro del Berrueco. Está formado por calizas jurásicas y contiene abundantes fósiles marinos, entre los que destacan ejemplares bien conservados de Ammonites.
  2. La facilidad de defensa y el control de las rutas que desde la costa se internan en la campiña gaditana ha favorecido que el cerro del Berrueco haya sido utilizado como asentamiento humano desde épocas prehistóricas. Así lo atestigua el yacimiento arqueológico que contiene cerámica y otros objetos que prueban su ocupación desde el Calcolítico hasta época medieval.
  3. Desgraciadamente la mayor parte del yacimiento ha sido destruido por los trabajos de explotación de la cantera que horadó gran parte del cerro. La cantera se encuentra actualmente abandonada.
  4. Al contrario que las impermeables arcillas, las calizas constituyen buenos acuíferos. En el Berrueco hay dos fuentes, el Pozo del Hierro y el abrevadero del Berrueco.
  5. En la cabecera de la cuenca del Salado se encuentra la planta de tratamiento de residuos de Miramundo. La administración debe extremar su vigilancia ya que los posibles lixiviados que genere terminarán en el Salado, o lo que es lo mismo, en el Iro.

sábado, 23 de septiembre de 2017

El río ya debería llevar agua de monte




Llegado el otoño, el agua del río discurre con mayor velocidad y presenta tonos marrones ● Este año se antoja difícil que el río nos dé alguien disgusto en forma de riada ● Las mayores escorrentías se producen con la tierra ya empapada


IRO XXI | CHICLANA

Durante los meses del otoño y del invierno, las miradas al cauce del río Iro se hacen más constantes por parte de la ciudadanía, e incluso estas ojeadas suelen tener mayor celo cuando se contemplan las marrones aguas, “aguas de monte”, que se deslizan sobre la superficie y creada por las mareas camino de la mar al drenar las partes más altas de su cuenca hasta Medina. Rutinariamente se observan tanto la velocidad a la que se desplazan, así como el nivel máximo que hayan alcanzado. El objetivo no es otro que barruntar las posibilidades de que el río se salga de madre.

No obstante, este año de 2017 es difícil que el río nos de algunos de los disgustos a los que nos tiene acostumbrados con sus grandes avenidas o riadas. Estamos ya con el mes de septiembre mediado y aún no ha caído ni una gota de agua, ni en los alrededores de nuestro término ni en la parte alta de su cuenca por los campos de Medina, y, lo peor, sobre todo para el campo, es que no se prevén chubascos durante este mes de septiembre.

Las grandes avenidas de nuestro río casi siempre han acontecido a finales del otoño, concretamente las más desmesuradas que se produjeron en el pasado siglo XX fueron la del año 1920, que sobrevino el 10 de diciembre, y la de 1965, que, como muchos recordarán, ocurrió el 19 de octubre. Estas grandes y dañinas riadas en nuestro río, no suelen ser producto de una tormenta ocasional, sino de muchos y largos días de continua lluvia. En estos casos, ya durante el mes de septiembre, había llovido con cierta intensidad y las labores de la recogida de la uva se ralentizaban y se resolvían con muchísimas dificultades, ya que se hacía imposible incluso entrar en la viña, no solo con carruajes sino incluso a pie, pues las “pergañas” que se adherían al calzado no permitían el moverse por encima de las blancas albarizas o los más oscuros barros.

Las mayores escorrentías se producen cuando la tierra ya está “empapada” y no es capaz de absorber más agua. Las fuentes y los arroyos manan el agua que ya les sobra de sus repletos acuíferos mientras persiste una lluvia de cierta intensidad, toda ella va directamente al cauce. Se tiene que producir esta situación para que el río se desborde.

Al parecer, estamos en uno de esos periodos claramente recurrentes en los que es la sequía, y su falta de lluvias, la que agobia a muchos ciudadanos de toda España y no solo por los problemas que acarrea a la agricultura, sino incluso a las poblaciones, pues la falta de abastecimiento de agua potable ocasiona gravísimos problemas, incluso sanitarios, en la rutinaria vida de los ciudadanos.

Muchos recordarán la última etapa de sequía, que se produjo entre los años 1991 y 1995. Durante ese tiempo, además de perdidas de cosechas, se hicieron habituales los cortes de agua potable durante horas en la mayoría de municipios de la provincia de Cádiz. En Chiclana se hicieron algunas perforaciones para ayudar a la escasa agua que se nos suministraba por el Consorcio de Aguas de la Zona Gaditana. Los ciudadanos colocaron infinidad de depósitos en las azoteas y se hizo costumbre introducir ladrillos en el interior de las cisternas, con lo cual se reducía la cantidad de agua que se consumía al tirar de la cadena. En Cádiz se llegó a utilizar agua transportada por barcos desde Huelva.

Aunque muchos profetizaban que la situación era irreversible, debido a los cambios del clima, la realidad fue que en el otoño de 1995 comenzó a llover con intensidad, por lo que se dio como finalizada la etapa de sequía y se acabaron las restricciones de agua, al menos hasta hoy, así llevamos 22 años.

Las condiciones actuales del Consorcio de abastecimiento a la Bahía gaditana son mucho mejores que las existentes en 1995, pues desde entonces a la actualidad se han puesto en servicio el embalse de Guadalcacín II y el trasvase del Guadiaro-Majaceite.


¿SABÍAS QUÉ? 
  1. El embalse de Guadalcacín II comenzó a almacenar agua a finales de 1995, coincidiendo con la terminación de la sequía, tiene una capacidad de 853 hectómetros cúbicos. Está situado a 150 metros del Guadalcacín I, que tan solo tenía capacidad para 76 hectómetros, al cual inunda. 
  2. El Trasvase Guadiaro-Majaceite consiste en un túnel de 12.200 metros y una sección circular de 4,20 metros de diámetro. El caudal total de agua que se puede transportar es de 110 hectómetros cúbicos anuales.
  3. En estos momentos, los embalses que proporcionan agua al Consorcio de abastecimiento a la zona gaditana tienen 55 hectómetros cúbicos en el pantano de Los Hurones, el 55 por ciento de su capacidad, y 356 en Guadalcacín, al 42 por ciento de su capacidad.
  4. El consumo de los 18 municipios que forman el Consorcio de abastecimiento a la bahía gaditana es de 80 hectómetros cúbicos anuales. De estos, el consumo anual de Chiclana ronda los ocho.

viernes, 11 de agosto de 2017

Espátulas, nutrias y lobos en el Iro


Entre la fauna asociada al río Iro sobresalen las espátulas que siguen su cauce durante la migración a África y las nutrias que descienden por sus aguas hacia la marisma, pero también en su cuenca acogió al lobo o al torillo, ave ya extinta hace poco más de una década



IRO XXI | Chiclana

El río Iro pone en comunicación las marismas más agrestes de la Bahía de Cádiz –las últimas en transformarse en salinas, allá por 1850– con lo que antiguamente se llamaba la “salvajada” de las sierrezuelas de “Bejer et de Medina” y los arroyos que le son tributarios, como la Cueva, el Palmetín y el Salado. Todos los brazos de agua son, como el río Iro, vías de comunicación para los animales. Más allá de la sobresaliente avifauna del Parque Natural de la Bahía de Cádiz que habita también el río hacia su desembocadura en el caño de Sancti Petri, destaca el paso migratorio de la espátula (Platalea leucorodia). Gracias al proyecto “Limes Platalea” de la Sociedad Gaditana de Historia Natural, se ha convertido en la gran protagonista del turismo ornitológico en Chiclana. 

Entre la playa deLa Barrosa y cabo Roche atraviesan entre julio y octubre hacia África entre 10.000 y 15.000 espátulas, prácticamente la totalidad de la población de Europa occidental (más específicamente, la de la vía de vuelo del Atlántico Este), mayoritariamente procedente de los Países Bajos, pero también de Bélgica, Alemania o Gran Bretaña. Sin embargo, hay una parte de estas espátulas que mantienen una extraordinaria vinculación con el río Iro, ya que siguen su curso hacia el interior y cruzan por el Faro de Roche, aproximadamente desde la desembocadura del río del mismo nombre, en su vuelo hacia Mauritania y Senegal.

“Sí hemos visto que el río Iro es una vía secundaria de las espátulas sedimentadas en la Bahía de Cádiz –explica Javier Ruiz, uno de los coordinadores del proyecto “Limes Platalea”–. Muchas de las espátulas llegan al anochecer y se suelen concentrar en las salinas La Matilde y Rubial grande, entre San Fernando y Chiclana, que son vecinas de un antiguo caño que se hizo luego estero y que se conoce como Los Hermanos”. Ese viejo caño cerrado como estero conserva en medio unas grandes islas, toruños, que utilizan muchas aves para descansar. Entre ellas, espátulas que llegan del norte en plena migración al atardecer. Se quedan ahí durante la noche y al amanecer sobrevuelan el caño de Sancti Petri y enfilan la playa de La Barrosa. “Pero algunas, en vez de hacer eso –revela Javier Ruiz–, cogen altura y enfilan el curso del río Iro hacia el interior atravesando el núcleo urbano de Chiclana y cuando ya ven la Laguna de la Paja se dirigen hacia los pinares del Colorado y siguen la cuenca del río Roche hacia África”.

Hay otro aspecto de la cuenca del río Iro que nos interesa. Por ejemplo, la Dehesa Boyal, con su gran palmital. En él habitaba una ave desaparecida en los últimos lustros, y que se conocía como el fantasma del palmital, y que era el torillo (Turnixsylvatica). Parecía una codorniz, pero era de la familia de las grullas. En la Dehesa Boyal es donde probablemente se le escuchó cantar por última vez en Andalucía, canto que parecía, por cierto, un mugido lejano, de ahí su nombre. Ese Torillo vivía en territorios tributarios del río Iro.

Otra peculiaridad del río Iro es que se comporta durante el invierno como zona de inclusión también de mamíferos como la nutria (Lutralutra).Las nutrias son uno de los mustélidos que habitualmente viven en agua dulce, pero además pueden perfectamente hacerlo en agua salada. Eso sucede en la Bahía de Cádiz y también en el Cantábrico, con ríos de cauce muy corto, pero caudalosos, que usan las nutrias para salir al mar y comer peces. Es lo que ocurre en el río Iro, que usan las avenidas invernales para llegar a los esteros de la Bahía de Cádiz donde se alimentan de cangrejos, lisas o doradas.“Los viejos salineros cuentan precisamente esto, cómo por las noches las nutrias bajaban. Era un animal habitual de ver. Ahora mucho menos, pero aún bajan por el río Iro”, añade también Javier Ruiz. 

Como sucedía con los lobos. El lobo(Canis lupus signatus) azotó Chiclana hasta bien entrado el siglo XIX. De hecho, durante la Guerra de la Independencia, en 1813, en el diario “El Redactor General” apareció la siguiente noticia: “Una plaga de lobos hambrientos infesta la campiña de esta provincia […], siendo un hecho constante que llegan hasta las mismas casas de Chiclana, Puerto Real y otros pueblos de la comarca, en cuyos territorios nunca o raras veces se vieron tales fieras”.Eso tenía una explicación por el monte bravío. La abundancia de lobos en el bosque de alcornoques, acebuches, de pinos, venía de largo. En 1705-1706, en su “Viaje por Andalucía”, Jean BaptisteLabat se quejaba de la enorme abundancia de lobos en los pinares de Conil y Vejer. Son también las del Iro, las vecinas tierras de “El lanchar”, un famoso cazadero ya descrito entre 1340-1350 en el “Libro de la Montería” de Alfonso XI, conservándose desde entonces el nombre del lugar. Los últimos lobos en la provincia de Cádiz fueron cazados a principios del siglo XX. 



¿SABÍAS QUÉ?

  1. Las formaciones de los bandos de espátulas son variadas, adoptan hermosas formas, vuelan sobre la arena de la playa o casi tocan el mar... Los bandos lo componen desde pocos individuos hasta cerca de doscientos.
  2. El proyecto “Limes Platalea” tiene en la Torre del Puerco un observatorio permanente. Hasta finales de octubre, pasan espátulas durante todo el día, especialmente entre las diez de la mañana y la una de la tarde.
  3. Entre la avifauna que anida en las marismas y salinas de Chiclana destacan, por número, siete especies, que son, como los llamamos aquí: el gallegolito (chorlitejo patinegro), el charrán (charrancito), el zancúo (cigüeñuela), el dominico (avoceta) el alcatrán (gaviota patiamarilla) y, la más carismática de todas, el palitroque o paleto (espátula común). 
  4. Tan importante el río Iro como lo son los cercanos terrenos tributarios de la laguna de Jeli, de la Paja, de Montellano o la de Santa Cruz, cerca al Pago del Humo, que ya desapareció, pero que de vez en cuando con las lluvias se forma y recibe el nombre de “laguna de Rodeo”. Son sitios soberbios desde el punto de vista de la avifauna.


sábado, 17 de junio de 2017

Otra vez sobre la limpieza del río


Mantener limpio el Iro se está convirtiendo en algo formalmente utópico ● La imagen muestra la degradación del cauce, pero también la falta de civismo



IRO XXI | Chiclana

A estas alturas en el dilatado cómputo de las necesidades de la ciudad, la limpieza de nuestro río Iro, extraordinaria al principio y luego continuada en el tiempo, se está convirtiendo en algo formalmente utópico : algo que sería muy positivo para la ciudad pero muy difícil, imposible de llevarlo a la practica. 

Los que defendemos la necesidad imperiosa de acometer la tareas de limpieza por el bien de la ciudad y la imagen de sus ciudadanos, además de otras muchas miles de razones, nos vamos sintiendo como unas figuras quijotescas, pidiendo algo que al parecer de algunos es inalcanzable. 

El Grupo Iro XXI, aportó una serie de propuestas al tan cacareado y anhelado plan Edusi, que la mayoría de ellas no fueron recogidas en el documento final enviado para su posible y negada aprobación. 

Entendemos que como vamos a tener credibilidad en nuestras peticiones ante foros foráneos a nuestra ciudad al pedir ayudas para la Regulación Hidráulica que garantice la evacuación de aguas en caso de grandes avenidas si no somos capaces de garantizar con nuestros propios medios, al menos la limpieza del tramo urbano. 

Poca atención y financiación podemos pedir fuera si somos nosotros los primeros, los mas interesados, los que tenemos abandonado al rio hasta en sus mas pequeños aspectos. 

Justificamos nuestra petición, pues pensamos que es el rio la pieza más fundamental en el desarrollo urbano de la ciudad, la que verdaderamente da origen a su emplazamiento como ciudad y la que puede garantizar la existencia de tan rebuscado y anhelado Centro. Evidentemente el rio Iro, sus márgenes y entorno en esencialmente el centro de la ciudad. Es sin lugar a dudas por donde más personas cruzan, es la zona más visible y visitable por parte de la ciudadanía. Siendo en estos momentos la zona más degradada y en estado de abandono, tanto en su cauce, como en sus riberas naturales, como en las edificaciones aledañas que no cumplen la legislación de costas ni tienen el mínimo plan de recuperación de estos espacios ocupados al suelo de carácter público por la Ley de Costas. 

La imagen que hoy os mostramos no solo demuestra la degradación del cauce, sino la falta de civismo por parte de muchos, que aprovechan su tiempo para hacerse los graciosos o graciosas tirando al cauce las cosas más inverosímiles, además de gran cantidad de basuras, las papeleras cercanas escasean, aunque a veces son estas mismas las que aparecen destrozadas en el cauce junto a ruedas carritos, paraguas, etc, etc. 

Sería necesario propiciar un sistema fácil que pudiera recoger esa basura añadida y que tanto daño hace a la buena imagen del chiclanero con cierta facilidad, enganchándolas desde las riberas y atrayéndolas hacia ellas con el fin de que no perduraran en el lecho durante tanto tiempo que parece transformarse en un estercolero. 

Si cada año, después de la temporada de lluvias, sometiéramos al rio a una limpieza general del cauce liberándolo de todos los vertidos y acopios de tierra que hubieran trasladado las lluvias cada temporada, sería posible que la misma acción de la mareas en los períodos secos que son los más largos, contribuyera a la limpieza continua de cualquier basura añadida y se conseguiría la entrada natural de mayor cantidad de peces y aves en su búsqueda, que darían un aspecto mas agradable y natural a nuestro río. 


¿SABÍAS QUE?
  1. Seguro que algún día podremos ver, como a través del río utilizado como vía de comunicación se establecen líneas de transporte entre Chiclana y Sancti-Petri, con embarcaciones de pequeño calado y explotadas como concesiones administrativas. Mucho mas en cuanto que el desarrollo de Sancti-Petri, traería grandes problemas de accesibilidad para vehículos por carretera. 
  2. Como desarrollo turístico y natural para el Parque Natural, el paseo por el caño de Bartibás con acceso al Centro de Recursos ambientales, a la salina aún en explotación de la margen enfrentada, así como el posible acceso al muelle de Bartibás y a su Molino de mareas, también serán lugares de gran interés turísticos y económicos.

Leer en EL PERIÓDICO DE CHICLANA. Nº 88. Pág. 21

sábado, 6 de mayo de 2017

El Tren-tram cruza sobre el río


Su línea serpentea por la marisma, entre las poblaciones de Chiclana de la Frontera y San Fernando


IRO XXI | CHICLANA

Entre el considerable anecdotario que se adjudica a nuestro popular convecino interfecto Curro “Jaramago”, se cuenta una que aconteció en el año 1936, poco antes de que comenzara nuestra Guerra Civil. Se encontraba el monumento con el busto del ilustre dramaturgo D. Antonio García Gutiérrez a punto de inaugurarse, por lo que la escultura se hallaba fugazmente cubierta con un gran paño. El lugar que se había elegido para su colocación era la antigua plazuela de Pizano, frente al Casino Chiclanero y al parecer el rostro de la escultura miraba hacia el edificio del Casino. Hoy aquella plazuela es solo un pequeño ensanche que forman la confluencia de la calle “De La Vega” con la calle de “La fuente”, y el edificio del Casino ha pasado a ser utilizado como Biblioteca Municipal. Pasando junto al llamativo emplazamiento, nuestro convecino que iba, como casi siempre, un tanto ajumado, quédose contemplando el monumento en el que pudo leer la placa del mismo, donde se trataba de inmortalizar al ilustre dramaturgo, pero no pudo ver su rostro al estar tapado, por lo que mirando al paño que cubría el busto, sentenció : “Ajú, D. Antonio que de cosas te quedan que ver cuando te quiten el saco”.

Cuantas cosas le quedan por contemplar al novedoso Tren-tram, durante sus paseos recurrentes y diligentes, atravesando la ciudad, durante muchos, muchos años. Está inevitablemente predestinado para conocer tanto los periodos de crecimiento y desarrollo que pudieran acontecer, en Chiclana, como los de disminución y retroceso que también puedan devenir con los malos tiempos. Estas instalaciones, estas infraestructuras, siempre se realizan con espíritu y vocación de perdurar a través del tiempo.

A partir de ahora la nueva traza figurará en los mapas de carreteras y geográficos de la provincia como una nueva línea que serpentea por la marisma entre las poblaciones de Chiclana y San Fernando a la espera de su posible ampliación.

Lo innovador de la maquinaria de este tren-tranvía, es el estar dotada de los mecanismos suficientes para poder funcionar dentro de la red ferroviaria, ferrocarriles de Renfe, con el cumplimiento específico de su normativa, como de funcionar con forma tranvía al entrar en las ciudades.

En los tramos interurbanos el modelo permite funcionar como el ferrocarril tradicional, llegando a velocidades de 100 kilómetros por hora

Este sistema mixto fue pionero en Alemania y se desarrolló durante la decena de años que van de 1980 a 1990. En España ya está en servicio el nuevo sistema de tren-tranvía en Alicante, en el TRAM Metropolitano, en principio desde la ciudad de Alicante hasta Denia.

El próximo en ponerse en servicio, será el llamado Tren-tram metropolitano bahía de Cádiz. No obstante lo innovador de este servicio, la idea de unir Chiclana con San Fernando mediante una vía que a su vez conecte con la red general de ferrocarriles es una posibilidad que se lleva reflexionando desde hace muchos años y que se ha podido resolver en la actualidad mediante un sistema novedoso gracias a los avances tecnológicos de los últimos años.

Si ojeamos la página web “Euroferroviarios.net”, podremos leer que “existió un proyecto de 30 de Septiembre de 1.888 para establecer una vía estrecha entre S. Fernando y Chiclana enlazando con la vía ancha de Puerto Real a Cádiz, del que era concesionaria la sociedad de “Aguas Potables de Cádiz”.


¿SABÍAS QUÉ?
  1. La tensión de la catenaria en el tramo tranviario, de Chiclana a Río Arillo, es de 750 voltios en corriente continua. En el ferroviario lo es de 3.000 voltios en la misma corriente.
  2. La unidad que en la actualidad está haciendo pruebas técnicas para su entrada en servicio, tiene cuatro puertas, utilizables las cuatro en la zona tranviaria y tan solo dos en la zona ferroviaria.
  3. El puente de la Pepa en Cádiz, tiene reservada la plataforma necesaria para el paso de este tranvía. Por lo que parece lógico pensar que la primera ampliación del metropolitano será hacia Puerto Real y Puerto de Santa María.

  

sábado, 22 de abril de 2017

Las marismas del Iro



Sus aguas, a través de un complejo sistema de compuertas, alimentan el mágico escenario de esteros anejo


IRO XXI | CHICLANA 

Las aguas del río Iro, bien directamente o bien a través de los canales que parten del cauce principal, alimentan el sistema de esteros anejo, cuya supervivencia depende de la renovación periódica de sus aguas – a través de un sistema de compuertas - siguiendo la dinámica de las mareas. Se establece así entre el río y sus esteros una unidad tanto ecológica como fisiográfica, originando el paisaje característico de las marismas gaditanas.



A pesar de su extensión, las marismas son espacios poco conocidos y peor valorados por la mayoría de la población; puede que una de las razones sea la aparente monotonía y artificialidad de éste paisaje.

En efecto, el espacio se encuentra parcelado con numerosos canales de agua paralelos, separados por estrechos muros de tierra grisácea y cubiertos de una rasa vegetación. Esta distribución de la interfase tierra-agua le confiere un aspecto rectangular, simétrico y poco atractivo. Éste es un paisaje artificial, resultado de la interacción del hombre con el medio con el fin de extraer sus recursos. Aunque estos recursos, básicamente la sal y el pescado, han sido explotados desde los primeros asentamientos, la transformación radical de la marisma chiclanera ha ocurrido especialmente en los dos últimos siglos: la rentabilidad de la sal durante el siglo XIX estimuló la roturación de gran parte de la marisma, que hasta entonces había permanecido casi inalterada.

La construcción de salinas provocó una parcelación del espacio, ya que para obtener la sal es necesario canalizar y regular el flujo de agua, de manera que en su largo y sinuoso recorrido aumente progresivamente su grado de salinidad hasta llegar a los cristalizadores dónde finalmente precipitará, por evaporación, el mineral.

Esta distribución del espacio se ha mantenido cuando el abandono de la actividad salinera reorientó la explotación de las salinas hacia la acuicultura. Además ha sido necesario excavar y dragar los canales para aumentar su profundidad, con lo que al mismo tiempo se elevan los muros que cuadriculan el paisaje, que se convierten así en la línea del horizonte y obligan a buscar alguna elevación para poder apreciarlo.

Se trata sin embargo de un paisaje de una extraordinaria originalidad, único, de carácter multisensorial. A la sensación de libertad que provoca un horizonte tan amplio, únicamente punteado por alguna casa salinera, se suman las impresiones provocadas por el viento, los olores de algas y fangos, la espectacular aunque fugaz floración primaveral, los juegos de la luz reflejada en las láminas de agua, las evoluciones de las bandadas de aves, los sonidos,… 


¿SABÍAS QUÉ?
  1. En contraste con éste paisaje simétrico, en los retazos de marisma que aún conserva características naturales, desaparece toda regularidad; la marisma natural es una anárquica red de caños e isletas, en la que el limite agua-tierra fluctúa ampliamente en función de las mareas, manteniendo el paisaje en continuo cambio. En el entorno de la desembocadura del Caño Sancti Petri, Chiclana conserva una de las mejoras muestras de marisma natural de toda la Bahía.
  2. La acuicultura de explotación intensiva practicada en algunos esteros puede provocar una degradación del paisaje marismeño: la ampliación y aterrazamiento de los muros para permitir el paso de maquinaria y la eliminación de cualquier resto de vegetación natural contribuye a empobrecer el paisaje y constituye un atentado visual.
  3. Las marismas están consideradas como uno de los ecosistemas de mayor productividad de la Biosfera. En nuestras marismas, la abundancia de nutrientes, la frecuencia de días soleados y alta iluminación, las temperaturas moderadas y la frecuente renovación del agua, permiten el establecimiento de ecosistemas con una elevada biomasa.
  4. Las marismas que bordean la Bahía constituyen el núcleo central de las 10.000 Ha del Parque Natural Bahía de Cádiz. De ellas, casi 3.000 Ha pertenecen al término de Chiclana.

sábado, 24 de diciembre de 2016

La depuradora del Torno cumple 30 años

Es la primera instalación de este tipo, Depuradora de Aguas Residuales, que se construía en la provincia.

La puesta en marcha de la depuradora se hacía necesaria y era esperada por toda la ciudadanía de Chiclana


IRO XXI | CHICLANA

La depuradora ubicada en el "Torno de los yesos" ha sido, sin lugar a dudas, la Infraestructura mas importante que se ha ejecutado en Chiclana en beneficio del río Iro, y durante estos estos días se está cumpliendo el 30 aniversario de su puesta en marcha. 

Fue la primera instalación de este tipo, Depuradora de Aguas Residuales que se construía y comenzaba a utilizarse en la provincia. Al ser pionera tanto su construcción como sobre todo su explotación corrieron novedosas dificultades que se pudieron irse resolviendo con éxito, mas bien por la animosa voluntad de aquellos que participaron en sus principios que por la nula experiencia que se tenía sobre el funcionamiento de aquel artefacto.

La década de los setenta del pasado siglo significó la más horrible para el río Iro. La célebre, por catastrófica, riada de 1965, además de causar graves destrozos en la ciudad, habían dejado el cauce colmatado de sedimentos. La influencia de las mareas como elemento benefactor a la hora de limpiar la suciedad que iba almacenando el río en su lecho, cada vez era menor, pues las aguas subían rio arriba con mayor dificultad, solo las de mayor coeficiente conseguían traspasar la alta cota a la que había quedado el río repleto de tierras arrastradas.

A esta problemática había que sumarle el que durante esos años, por fin, se fue extendiendo el servicio de agua potable por toda la ciudad. Cuestión que evidentemente supuso una mejora incluso sanitaria, mas que necesaria y demandada, para los ciudadanos, pero que de manera inevitable significó un importantísimo aumento del aporte de residuos orgánicos que hacíamos al rio, y precisamente los colectores de estas aguas residuales descargaban directamente en la zona mas urbana de la ciudad.

Durante esos años de la década de los setenta, el rio se manifestaba, mas en verano, en technicolor, pasando de diferentes tonos de verde a rosados suaves o intensos. 

Tan solo en curiosidad hubiera quedado la cosa, si no hubiera sido porque aquella película no solo tenía colorido sino que además despedía una serie de olores tan desagradables que en ocasiones llegaban a producir náuseas entre los que tenían que atravesar los puentes que cruzaban el rio.

Por supuesto que mientras tanto la vida dentro del rio había desaparecido, solo bacterias pastaban a sus anchas, los peces, aves e incluso la vegetación habían desaparecido, por completo, en el tramo del rio mas obligado a visitar.

En esta condiciones el que los ciudadanos dieran la espalda y taparan sus narices ante aquel arroyo infecto, degradado y maloliente, resultaba terriblemente lógico.

Por todas las razones expuestas, la puesta en marcha de la Depuradora era algo necesariamente esperado por muchos. Tal vez no sabíamos como, pero los técnicos decían que ésta acabaría con los malos olores y la putrefacción de sus aguas. Para el rio era su gran esperanza.

Es de destacar que la implantación de la tasa de depuración de la que iba acompañada la puesta en marcha de la EDAR, fue recibida con normalidad por parte de la ciudadanía, a pesar de que algunos agoreros esperaban cierta tensión a la hora de su cobranza. 

Quedó claro que la necesidad de ver un rio limpio era una esperanza de todos los Chiclaneros, de entonces.


¿SABÍAS QUÉ?
  1. Chiclana se había convertido en la octava ciudad de la provincia en número de habitantes al alcanzar la cifra de 40.000 en el año de 1984.
  2. El Abastecimiento de agua potable en la ciudad se gestionaba en 1986 a través de un reducido Servicio de Agua Potable que aún no contaba con los 10.000 abonados.
  3. Las Obras de Colectores principales en las márgenes del río, Estación elevadora Virgen del Carmen y Depuradora de aguas residuales, fueron dirigidas por la Confederación a través de su sección de Abastecimiento de agua a la Bahía Gaditana.
  4. La Depuradora del Torno, después de 30 años, sigue siendo una infraestructura pionera en la provincia debido a su ejemplar mantenimiento y mejoras de las Instalaciones.

sábado, 1 de octubre de 2016

¿Alguna vez el río limpio? ¡Ojalá!

Bella estampa la que forma el río con la marea llena, reflejándose
el Puente Chico y, al fondo, el del VII Centenario.

En esta ocasión, trasladamos una visión más personal sobre el estado del río Iro a su paso por la ciudad. En el texto se reivindica, no sola la importancia de una limpieza de las aguas, sino también el buen cuidado por parte de todos


IRO XXI | CHICLANA

El pasado viernes cruzaba el río Iro por el puente chico, el coche lo había dejado en la Banda, en el aparcamiento “vigilado” en el que se convierte el fondo de levante del campo de Futbol. Todos los días que no son fiesta, incluidos los sábados, hay que pagar un euro sin limitación de tiempo por las mañanas. Esmirriada colaboración, me parece, a esos jóvenes chiclaneros, que aspiran a llegar a ser un Ronaldo o un Messi, jugando y militando con el Chiclana C.F. en la División de Honor Andaluza.

Reconozco que de puentes me gustan todos, tal vez deformación desde mi juventud, me gustaba el barroquismo del antiguo, el del 27, el que se quiso llevar la inundación del 65 y me gusta la simplicidad y sencillez del actual. 

Tal vez el primero quería ser más que el río y más que un puente, quería ser bello por sí mismo y destacar con su presencia, no le importaba lo que había abajo, algo así como a la burguesía ilustrada chiclanera, de la que fue fruto, que quería estar, ser y que se notara.

El otro, el actual, tal vez peca de humildad, no quiere quitarle protagonismo al río, quiere pasar con sencillez sobre él sin que se note, parece que le gustara ser invisible. Se asemeja más al pueblo sencillo, que no aparece en los diarios, a la multitud callada y silenciosa de presencia mayoritaria e innegable. 

De uno y otro me fascina su utilidad, nacieron para ser útiles a todos, sin clases ni abolengos, a todos. A todas las personas, no a los coches, ni a su ruido, ni a sus excesivas formas y pesos.

Me deleita además su emplazamiento, está donde tiene que estar, algo que parece de “Perogrullo” pero que no es tan fácil de conseguir o de observar, ya que no sólo une la Banda y el Lugar, sino que lo hace en su centro, en su ombligo, frente a la calle de la Vega.

El río desde el Puente Chico, con marea vacía.

El Puente Chico se suele cruzar con rapidez, pues normalmente te suele azuzar el levante o el poniente. El viento provoca que te ajustes la chaqueta o sariana, antes la camisola, te encorves una miaja y mirando el suelo aligeres el paso.

Pero el viernes no hacía viento y sí hacía sol, el poco aire que corría hasta me aliviaba del calor. Tardé demasiado en cruzarlo, la razón no era otra de que había al menos tres parejas, que no me parecían vecinos de la ciudad, echándose fotos y prefería parar y que realizaran bien su encomienda a introducirme de mala manera entre el objetivo y su imagen.

Justamente estaban fotografiando el río. Se encontraba con agua, aunque no lleno, o la marea era baja o si era alta estaba aún subiendo. Que hermoso estaba el lecho del Iro así, semi-lleno, y sin querer ver la basura de sus márgenes. Hasta me dio tiempo de observar unas grandes lisas serpenteando por sus orillas. Seguro que si hubiera estado vacío, la fotografía no sería la misma y el atractivo desgraciadamente distinto.

Hace ya más de treinta años que no se limpia su cauce, ¿para cuándo un río limpio y cuidado por todos?


¿SABÍAS QUÉ?
  1. Antes de la gran inundación de 1965 y las obras de encauzamiento, del cauce del río se sacaba, con palas y a mano todos los veranos, gran cantidad de arena “dulce” para utilizarla en la construcción. Se extraía en el tramo comprendido entre las estaciones elevadoras y el Puente Chico. 
  2. Sólo el movimiento de las mareas, dentro del cauce del río, no tiene capacidad, fuerza suficiente, para mover y retirar hacia el caño de Santi-Petri, todas las tierras que se sedimentan en el lecho del tramo urbano del río, durante la época de lluvias. 
  3. La única vez que este tramo se limpió, mediante máquinas y camiones, aconteció hace poco más de treinta años y fue necesario levantar un camino central de tierras, que se fue retirando al mismo tiempo que se hacía la operación de extracción y acarreo de los sedimentos depositados.